Desde los ojos del entrenador Alain Lemaitre, la primera victoria de Rodrigo Pacheco en el Abierto Mexicano de Tenis tuvo un toque especial.
Acapulco.- Desde los ojos del entrenador Alain Lemaitre, la primera victoria de Rodrigo Pacheco en el Abierto Mexicano de Tenis tuvo un toque especial.
Ganarle al australiano Aleksandar Vukic en tres sets de 7-5, 6-4 y 7-6(4) en la segunda ocasión que se enfrentan en el país -la primera fue en Los Cabos 2024- no fue una venganza, fue el resultado del trabajo duro.
“Definitivamente no me puedo meter en la cancha a jugar yo con una raqueta, pero se vive con mucha intensidad.
Prácticamente uno se pone muy nervioso, pero afortunadamente ahorita ya se puede coachear mucho más.
“Al mismo tiempo pues hay que estar muy concentrado en el partido para ver qué se le puede decir y para estar estudiándolo estratégicamente”, dijo el coach.
En la primera manga, la versión que el yucateco exhibió fue de madurez pese a las dos caídas que sufrió.
En ranking y físico, el australiano llevaba ventaja, pero nada detuvo al local para darle la vuelta al marcador ganando 3 juegos seguidos.
“No se va a ganar porque lleguemos a entrenar 5 horas seguidas en en Acapulco, más bien es adaptación, tratar de entrenar con la mejor gente posible para poder elevar el nivel. Hacer las cosas bien”, agregó Lemaitre.
Para el segundo parcial, Pacheco se lució con algunos de sus servicio, intentó acorralar a Vukic con esa energía que el público le regalaba desde las gradas con el ¡Vamos, Rodri! y el llamado de ¡México, México!, pero no funcionó y encendió las alertas con una llamada al fisioterapeuta.
De menos a más, Rodrigo se encendió para remontar y dar ese último estirón en el desempate.
Aunque no era el estadio principal de la Arena GNP, el público se olvidó de la presentación de Alexander Zverev.
El ¡Sí se puede! se hizo realidad por primera vez en singles para el tricolor en Acapulco y en la ATP y ahora se pondrá a la par del noruego Casper Ruud.