Estudian al menos 77 plantas cuyos extractos han sido utilizados durante generaciones por comunidades rurales para enfrentar enfermedades
Monclova, Coah.- Desde el semidesierto coahuilense, investigadores de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) buscan transformar el conocimiento ancestral sobre plantas medicinales en alternativas con respaldo científico para la salud, la industria farmacéutica, la cosmética y el desarrollo comunitario.
El Centro de Investigación y Jardín Etnobiológico del Semidesierto de Coahuila, con sede en Viesca, estudia al menos 77 plantas de la región lagunera, cuyos extractos han sido utilizados durante generaciones por comunidades rurales para enfrentar enfermedades, aliviar malestares y sobrevivir en un entorno de clima extremo.
El director del CIJE, Jorge Aguirre Joya, explicó que el trabajo científico parte del conocimiento de los habitantes de ejidos con acceso limitado a servicios de salud. En esas comunidades, las plantas del semidesierto han sido empleadas para atender dolores de cabeza, estómago o muelas, problemas respiratorios, golpes, quemaduras, inflamaciones y otros padecimientos.
“Es a partir de ese conocimiento en las comunidades que se optó por la selección de plantas para su análisis en laboratorio”, señaló Aguirre Joya, al destacar que el centro, inaugurado en 2020, cuenta actualmente con más de 80 especies distintas y alrededor de 12 mil ejemplares.
Entre las especies más utilizadas se encuentran el orégano, la sábila, el eucalipto, la manzanilla y la hierbabuena. Las investigaciones han documentado usos para atender principalmente padecimientos gastrointestinales, respiratorios, dermatológicos, cardiovasculares, urinarios, musculares, articulares e infecciosos.
Cristian Torres León, investigador de la UAdeC, participó en estudios realizados en 16 comunidades de Viesca y Parras, donde fueron entrevistadas 122 personas sobre las plantas que usan, sus formas de preparación, dosis, administración y propiedades medicinales. El trabajo permitió ordenar y analizar sabores tradicionales que antes sólo se transmitían de manera oral.
Además de documentar plantas como ocotillo, sangre de drago, gobernadora, siempreviva, trompillo, chicalote, hojasén y peyote, el centro ha avanzado en investigaciones aplicadas.
Durante la pandemia, unidades de la UAdeC desarrollaron un sanitizante en aerosol con extractos de plantas regionales como gobernadora, cenizo, hojasén, orégano y sangre de drago, proyecto que derivó en una patente tras cinco años de trabajo.
Industria vitivinícola
El CIJE también explora el aprovechamiento de residuos de la industria vitivinícola de Coahuila. A partir de ramas, hojas, pieles, semillas, tallos y sedimentos que normalmente se desechan, los investigadores buscan obtener compuestos con aplicaciones farmacéuticas, cosméticas y alimentarias.
“Tenemos casas vinícolas muy importantes y hace falta que vean la aplicación práctica que podría aprovecharse para convertirlas en agentes transformadores para algunos emprendedores”, señaló Aguirre Joya, al explicar que esos residuos podrían convertirse en productos antioxidantes, antiinflamatorios, antimicrobianos, probióticos, hidratantes o antienvejecimiento.
Otros proyectos incluyen el estudio del orégano y sus aceites esenciales, la hierba del golpe por sus propiedades cicatrizantes, la sangre de drago por su potencial anticaries, el mezquite por sus antioxidantes en alimentos y residuos de lechuguilla para fibras e hidrogel.
El trabajo científico también tiene una vertiente social. Entre 2021 y 2025, la UAdeC llevó alrededor de 41 talleres a ejidos de la región, donde capacitó a habitantes en la elaboración de jabones, productos de limpieza, tisanas, tés, alimentos deshidratados y abonos orgánicos, con la intención de que el conocimiento del desierto también pueda convertirse en una fuente de ingresos para las comunidades.