Los hechos ocurrieron el 19 de junio en la Escuela Ruperto del Valle, cuando dos alumnos le fracturaron un dedo a un menor de 11 años
San Buenaventura, Coah.- Una madre sambonense exigió justicia, denunciando públicamente una brutal agresión que sufrió su hijo de 11 años, en la Escuela Ruperto del Valle, el pasado mes de junio, donde dos compañeros le azotaron una puerta de metal en una mano, rompiéndole un dedo. Además, denunció el pobre actuar del personal de la institución, quienes demoraron en pedir ayuda y además, no ejercieron consecuencia alguna contra los agresores.
Mayra Alejandra Reyna Chávez, relató que el pasado 19 de junio, alrededor del mediodía, recibió una llamada del plantel, pidiéndole que acudiera a la escuela para recoger a su hijo Óscar, quien “había sufrido un accidente”.
En la misma llamada, la trabajadora de la institución le pidió permiso para apenas llamar al 911 para pedir apoyo, cuando ya el personal de la primaria sabía lo que había ocurrido.
“Obviamente le dije que sí, creo que ni debería pedirse autorización en esos casos”, refirió la indignada madre.
“Al colgar le llamé a mi esposo, porque tiene amigos en Protección Civil, para que nos ayudaran”.
Al llegar a la escuela, prosiguió la mujer, Óscar estaba gritando de dolor, con la mano ensangrentada, y los rescatistas le habían vendado y entablillado el dedo medio de la mano izquierda con un abatelenguas.
Inmediatamente, ambos abordaron la ambulancia, para dirigirse a la Clínica 51 de San Buenaventura.
En el camino, el menor le relató lo ocurrido a su madre, contándole que la maestra salió al baño, y aprovechando la falta de supervisión, dos compañeros jugaban con la puerta del salón.
Al pasar cerca de los niños, uno de ellos aventó a Óscar al exterior, y para evitar caerse, se sujetó del marco de la puerta, y en ese momento, uno de los menores le dijo al otro que la azotaran, reventándole el dedo en ese instante con el extremo de la puerta que tiene las bisagras.
“(Los compañeros) en lugar de abrir la puerta ahí lo dejaron no sé cuanto tiempo, él pateaba la puerta para que alguien lo ayudara y nadie hacía nada, hasta que unas niñas se percataron de lo que pasaba y le abrieron la puerta, al verlo se espantaron y lo llevaron a la dirección, ahí fue cuando la maestra me llamó”, acotó.
Al llegar a la Clínica 51, Óscar sufrió un desmayo, y dado que en el hospital sambonense no tienen máquina de rayos X, pagó por una radiografía particular, estudio que confirmó que estaba fracturado; y le sugirieron a la mujer que llevara al niño a otro hospital, por lo que lo transfirieron a la Clínica del ISSSTE de Monclova.
El niño terminó siendo sometido a una operación, y le colocaron dos clavos en el dedo.
Sobre el protocolo de la escuela, la indignada madre dijo que los agresores sólo fueron suspendidos; y exigió justicia al constatar que su hijo quedó con secuelas de movilidad en el dedo de por vida.
“Acudí a la escuela a recoger papelería y ni siquiera un ‘¿cómo sigue Óscar?’ Ni una llamada, ni un mensaje, después les dije que procedería por mi cuenta”, sostuvo, al señalar que ya denunció el hecho ante la Pronnif y la Fiscalía General del Estado.