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Asesina a su esposa, luego se entrega

Alerta especialista normalización de conductas que llevan a tragedias en el Estado

Alerta especialista normalización de conductas que llevan a tragedias en el Estado
Karla tenía alrededor de dos años de relación con Ángel de Jesús quien enfrentaba serios problemas con las adicciones.
Grupo Zócalo
ZOCALO | MONCLOVA
hace 9 horas
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Piedras Negras, Coah.- Detrás de un feminicidio pueden existir antecedentes de celos, conductas de control, humillaciones y agresiones que durante meses o incluso años fueron normalizados dentro de una relación de pareja, advirtió el psicólogo Fernando Villarreal, al analizar los patrones de violencia que pueden anteceder a estos crímenes.

La advertencia surge luego del asesinato de Karla Hernández De la Cruz, de 40 años, ocurrido ayer en Piedras Negras, un caso que elevaría a 12 las víctimas de feminicidio identificadas en Coahuila durante 2026.

La mujer fue atacada con un martillo y un machete en el fraccionamiento Las Praderas. Su pareja, Ángel de Jesús “N”, de 45 años, llamó a la Policía Municipal para informar que la había asesinado y solicitar que acudieran a detenerlo.

Familiares señalaron que la pareja mantenía una relación conflictiva y que existían antecedentes de violencia en contra de Karla. Además, señalaron que el hombre es adicto al cristal y que esa era la principal causa, además de los celos.
Vecinos indicaron que los pleitos verbales eran constantes y que incluso en ocasiones escalaban a lo físico en el exterior de la vivienda.

Elementos de la Agencia de Investigación Criminal y de Servicios Periciales llegaron al domicilio en el cual acordonaron la zona y tras fijas las evidencias se procedió al levantamiento del cuerpo y su traslado al Servicio Médico Forense.
Conductas

Para Villarreal, la conducta posterior de Ángel de Jesús abre distintas posibilidades sicológicas, desde una manifestación de culpa o miedo hasta un intento de recuperar el control de la situación, aunque aclaró que ninguna de estas hipótesis puede confirmarse sin una evaluación directa.

Explicó que en algunos agresores pueden presentarse rasgos de personalidad relacionados con la necesidad de control, impulsividad, desregulación emocional o incluso alteraciones en la percepción de la realidad.

El especialista sostuvo que uno de los aspectos más preocupantes de la violencia de pareja es su evolución progresiva, pues conductas aparentemente cotidianas pueden convertirse en mecanismos de sometimiento.

“En algunos casos existe un patrón progresivo donde se busca el control hacia la pareja”, explicó.

Detalló que esta escalada puede comenzar con celos, vigilancia del teléfono celular y restricciones sobre amistades, familiares o actividades laborales, para posteriormente avanzar hacia humillaciones, aislamiento, amenazas y agresiones físicas.

Indicó que los celos no son una demostración de amor y que la confianza dentro de una relación tampoco debe confundirse con la aceptación de faltas de respeto.

La problemática también se refleja en las denuncias por violencia familiar. Durante el primer semestre de 2026, Coahuila registró 7 mil 418 carpetas de investigación por este delito, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Interrogantes

Otro caso que ha generado interrogantes sobre el comportamiento posterior de quienes cometen homicidios es el asesinato de Abel Castillo, de 21 años, cuyo cuerpo fue localizado en San Buenaventura, luego de que presuntamente se encontrara con Martín “N”, a quien había conocido mediante una aplicación de citas.

Durante su audiencia, manifestó arrepentimiento, pidió disculpas a la familia y atribuyó su comportamiento al consumo de sustancias. Aunque se trata de un homicidio distinto a los feminicidios, el caso muestra la importancia de analizar con cautela las declaraciones posteriores de los señalados como responsables.

En este sentido, Villarreal explicó que confesar un crimen, solicitar la presencia de las autoridades o manifestar culpa no permite, por sí solo, determinar el estado psicológico de una persona ni establecer si existe un arrepentimiento genuino.

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