Ante estos comentarios, Valentina rechazó que la educación de su hija fuera considerada un favor y sostuvo que la adolescente tiene derecho a estudiar
San Buenaventura, Coah.- Una denuncia por presuntas agresiones físicas, acoso escolar y discriminación contra una estudiante de segundo grado de la Secundaria General Andrés S. Viesca fue presentada por Valentina Saray Corona Hernández, madre de la adolescente Aylin, quien habría resultado con un dedo fracturado, moretones, rasguños y mordeduras.
Ante el temor de que las agresiones continúen y por la falta de respuesta que, asegura, recibió por parte de la dirección escolar, la madre decidió dar de baja a su hija del plantel. Explicó que la adolescente tiene ansiedad prediagnosticada.
La madre de familia relató que los hechos más recientes ocurrieron mientras se encontraba trabajando, cuando recibió una llamada de personal de la institución educativa para informarle que su hija estaba sufriendo una fuerte crisis de ansiedad e incluso se estaba golpeando a sí misma, por lo que le solicitaron acudir de inmediato a la secundaria.
Preocupada por la situación, salió de su trabajo y se trasladó al plantel. Sin embargo, al llegar y reunirse con Aylin, se percató de que la adolescente presentaba golpes en el rostro, mordeduras en los brazos, lesiones en una mano y dolor de cabeza, por lo que cuestionó al personal educativo sobre lo sucedido.
De acuerdo con el testimonio de la madre, su hija le explicó que una compañera la habría empujado en repetidas ocasiones hasta que se le fue encima, situación ante la cual la adolescente intentó defenderse.
Corona Hernández señaló que, en lugar de recibir una explicación clara sobre las agresiones, la directora del plantel, Maricela Valdés, habría responsabilizado a su hija por lo ocurrido, argumentando que su reacción afectaba la imagen de la escuela.
La denunciante manifestó que la situación se agravó cuando la directora se comunicó telefónicamente con un superior, quien presuntamente expresó que se le estaba haciendo un favor a la adolescente al permitirle estudiar en la institución debido a su condición de ansiedad.
Ante estos comentarios, Valentina rechazó que la educación de su hija fuera considerada un favor y sostuvo que la adolescente tiene derecho a estudiar sin ser discriminada por su condición emocional.