El mexicano Javier Arnaut llegó a Groenlandia para estudiar los efectos económicos del cambio climático en esa gigantesca isla de hielo, quedó fascinado porque fue como llegar a la Luna: un paisaje totalmente blanco, sin un solo árbol. “Me sentí como si estuviera, no sé, tal vez en el cielo”.
Hace nueve años, cuando el mexicano Javier Arnaut llegó a Groenlandia para estudiar los efectos económicos del cambio climático en esa gigantesca isla de hielo, quedó fascinado porque fue como llegar a la Luna: un paisaje totalmente blanco, sin un solo árbol. “Me sentí como si estuviera, no sé, tal vez en el cielo”.
Sin embargo, la disputa por Groenlandia también puede desatar el infierno. Los planes anexionistas del presidente estadounidense Donald Trump, afirma Arnaut, pueden romper el equilibrio geopolítico del planeta y desatar guerras por otros territorios estratégicos como Ucrania, Taiwán o los territorios palestinos.
Como experto en impacto económico del cambio climático en países emergentes, Arnaut detecta efectos positivos y negativos derivados del deshielo en el Ártico. Entre los beneficios está el acceso a minas de tierras raras que son ricas en neodimio, un metal muy codiciado para la fabricación de motores para autos eléctricos.
En cambio, entre los perjuicios está el derretimiento de hielos que llevaban miles de años en estado sólido y que pondrán al descubierto bacterias y otros organismos con los que la humanidad nunca ha convivido. Además, el calor ha causado fracturas en los llamados “permafrost”, suelos que habían estado congelados por siglos y sobre los que se construyeron edificios, aeropuertos y otras obras de infraestructura.
Javier Arnaut es el único mexicano que radica de manera permanente en Groenlandia, donde trabaja como jefe del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de la Ilisimatusarfik, la única universidad del país. El otro paisano en tierras árticas es el biólogo Fernando Uriarte, pero su estancia es intermitente entre Groenlandia y Dinamarca.
“Los inuit se parecen mucho a los mexicanos, no solamente en lo físico, sino en el espíritu; son muy espontáneos y les gusta atender a los visitantes. Así como el mexicano promedio, los groenlandeses no pretenden aparentar algo que no son, los considero muy transparentes y eso me quita el estrés de estar viviendo en una sociedad tan lejana a mi tierra natal”, explica.
Arnaut es originario de La Paz, Baja California Sur, pero su infancia y juventud las vivió en Tijuana y Playas de Rosarito, Baja California, hasta que migró a la Ciudad de México para estudiar una maestría en Economía en la UAM Azcapotzalco; la búsqueda de oportunidades, lo llevó a cursar un doctorado en la Universidad de Groningen, al norte de Holanda, donde vivió cinco años.
Quizás por vivir en un país donde grita el silencio y donde hay ocasiones en que lo único que se escucha es la respiración propia, Arnaut confiesa que echa de menos el bullicio de la Ciudad de México. “Extraño a la gente, extraño que siempre hay cosas que hacer y uno nunca se aburre. Siempre hay eventos y lugares para visitar”.
—¿Tu novia conoce México? —se le pregunta a Javier, luego de compartir que desde hace cinco años vive en Nuuk, capital de Groenlandia, con una chica de origen danés.
—No conoce México y muero de ganas por mostrárselo. La estoy preparando psicológicamente, porque es otro mundo. En Groenlandia todo es muy silencioso. En cambio en la Ciudad de México, desde la mañana tú escuchas que pasan el camión de la basura, los repartidores de gas, el señor de los tamales y los coches pitando. Eso es impensable acá en Groenlandia.
La quietud que durante años caracterizó a Groenlandia se vio alterada el año pasado, cuando el presidente Donald Trump anunció su interés por comprar la isla del Ártico al reino de Dinamarca, argumentando que sólo Estados Unidos tiene la capacidad de defender ese territorio ante los supuestos planes intervencionistas de Rusia y China.
Mi opinión es que esa idea está más relacionada con el ego del presidente Trump y sus deseos de expandir el territorio de Estados Unidos- Javier Arnaut
“Mi opinión es que esa idea está más relacionada con el ego del presidente Trump y sus deseos de expandir el territorio de Estados Unidos”, plantea Arnaut, quien recuerda que Washington ya tiene bases militares en el norte de Groenlandia.
“Desde 1951 hubo un acuerdo entre Dinamarca y Estados Unidos de cooperar en términos de seguridad, y Estados Unidos tiene las puertas abiertas para entrar y para abrir nuevas bases; entonces ese argumento no tiene mucho sentido. Además, Groenlandia forma parte de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y ellos ya han dicho que no hay amenazas por parte de Rusia y China”.
Con una superficie de dos mil 166 millones de kilómetros cuadrados y una población de 56 mil habitantes, Groenlandia es considerada un territorio de alto valor estratégico por su ubicación geográfica y por su cercanía con la brecha Giuk, un corredor marítimo clave que conecta el Ártico con el Océano Atlántico y que resulta fundamental para el control militar y la seguridad regional.
Además, el deshielo del Ártico podría facilitar el acceso a recursos naturales y abrir nuevas rutas marítimas, aumentando la competencia geopolítica en la región, particularmente entre Estados Unidos, Rusia y China.
—Tú has estudiado a fondo el fenómeno del cambio climático en la zona. ¿Piensas que en el fondo hay una disputa por los recursos naturales?
Las tierras raras del sur de Groenlandia son clave para la fabricación de imanes utilizados en los motores de coches eléctricos
—En el sur de Groenlandia hay importantes minas de tierras raras y de uranio, y estas tierras raras son esenciales para la industria de autos eléctricos. Estas tierras raras son clave para la fabricación de imanes con los que se construyen los motores de coches eléctricos.
Comenta que Groenlandia es rica en un metal llamado neodimio, que es el elemento con el que se fabrican los imanes para los coches y también para las turbinas eólicas, que son necesarias para la transición energética.
Entonces, “si el futuro es la transición energética, Groenlandia tiene los componentes para eso, y obviamente la Unión Europea y Estados Unidos buscan tener convenios para que pueda ser un proveedor de esas materias primas.
—Con lo ocurrido en Venezuela, Trump ya demostró que está dispuesto a todo. ¿Groenlandia puede ser su siguiente objetivo?
—Es esperable una intervención, pero son casos distintos. Groenlandia es parte de la OTAN y si Trump rompe esa alianza, que nunca ha pasado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial que un miembro de la OTAN ataque a otro, eso crearía una crisis global, pues dejaría desprotegidos, por ejemplo, a Ucrania, a Taiwán o a los territorios palestinos. Sería un desastre planetario. Entonces no es tan fácil, es diferente al caso de Venezuela, porque Venezuela no formaba parte de la OTAN.
Javier Arnaut cambió los ceviches sudcalifornianos y la machaca de res por los filetes de ballena y el asado de reno, dos de los platillos típicos de Groenlandia. Uno de sus mayores retos fue consumir menos verduras, ya que todas son importadas y, por ejemplo, un aguacate o una cabeza de ajos son productos de lujo.
Contrario a lo que la mayoría de los mexicanos piensan, vivir en el Polo Norte no equivale a morir congelado. “Estoy en mejores condiciones que en otros países en Europa, porque la infraestructura está muy ajustada para las inclemencias del clima; las casas y los apartamentos tienen muy buen aislamiento, no entra nada de frío y la calefacción ayuda a pasarla bien.
—Ahora que se ha comenzado a hablar más de Groenlandia, se han dicho cosas que no se sabe si es mito o realidad. Por ejemplo, ¿es verdad que es alta la tasa de suicidios?
—Es verdad, pero eso no tiene que ver con la calidad de vida o el clima. Muchos groenlandeses no se sienten parte de la sociedad por la influencia de la cultura danesa, donde su idioma o su imagen no es tan valorada si no hablas danés. Se siente cierta discriminación si no eres blanco o si no tienes roce internacional.
Las altas tasas de alcoholismo y violencia doméstica se agravan en los periodos de frío extremo
—¿El alcoholismo es un problema?
—Sí, hay altas tasas de alcoholismo y violencia doméstica. En periodos de mucho frío, en invierno especialmente, hay muchos problemas de ese tipo.
—¿Es cierto que los días son cortos y que hay mucho tiempo de oscuridad?
—Eso depende de la temporada del año. Por ejemplo, en el invierno hay muy pocas horas de luz, pero en el verano son días de 24 horas de sol. ¡No se mete el sol! Entonces, en julio y mitad de agosto el sol brilla las 24 horas, y a eso me ha costado mucho trabajo acostumbrarme, hay que poner cortinas especiales que bloqueen la luz.
Arnaut comenta que las amenazas de Trump han despertado debates que llevaban años soterrados, como es la posibilidad de que Groenlandia se independice de Dinamarca en el corto plazo.
De momento, la isla de hielo está en una situación cómoda, pues el gobierno de Copenhague subsidia en 50 por ciento el gasto público del régimen groenlandés, lo que le permite aplicar un Estado de bienestar que incluye servicios médicos de excelencia, seguro de desempleo y una paga por estudiar la universidad.
Sin embargo, en la medida que el país comienza a despuntar en términos educativos e industriales, los habitantes de Groenlandia se han comenzado a preguntar si valdría la pena tener plena soberanía y caminar por sus propios medios.
Aunque existen heridas coloniales, la relación cultural entre Groenlandia y Dinamarca sigue siendo muy fuerte- Javier Arnaut
“Eso se comenzaba a visualizar en el mediano plazo, pero Trump ha venido a acelerar las cosas. A pesar de las heridas coloniales, hay lazos culturales entre Groenlandia y Dinamarca que son muy difíciles de romper”, dice Arnaut.
A diferencia de Estados Unidos, donde se está persiguiendo a los indocumentados, Arnaut piensa que Groenlandia recibiría con las brazos abiertos a los migrantes.
“Me gustaría que hubiera más mexicanos, porque acá hay muchas oportunidades de crecimiento. El problema es que a muchos mexicanos, y a los latinos en general, les da miedo el frío, pero por miles de años esta sociedad ha sobrevivido sin ningún problema. La verdad es que muchos mexicanos deberían abrirse a la idea de que se puede vivir muy feliz en el Polo Norte”.
❄️ En medio de la polémica de #Groenlandia, Javier Arnaut es el único mexicano que vive de forma permanente en la isla.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 21, 2026
Llegó hace nueve años buscando silencio, hielo y distancia del poder… pero hoy se encuentra en medio de una disputa global.
La ironía es brutal. Javier se… pic.twitter.com/ALOOWRU1gX