En México, la tasa de donación ha aumentado en la última década, al pasar de 2.5 a 4.3 donantes por millón de habitantes. Sin embargo, la cifra aún es baja en comparación con otros países como España, donde la tasa ronda los 45 donantes por millón.
El Día Internacional del Trasplante de Órganos y Tejidos, que se conmemora este 27 de febrero, busca crear conciencia sobre la donación voluntaria y rendir un homenaje a quienes han regalado vida después de la muerte.
En México, la tasa de donación ha aumentado en la última década, al pasar de 2.5 a 4.3 donantes por millón de habitantes. Sin embargo, la cifra aún es baja en comparación con otros países como España, donde la tasa ronda los 45 donantes por millón.
De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), en nuestro país hay alrededor de 18 mil personas en lista de espera y más de 60 mil en terapia sustitutiva. El riñón es el órgano más solicitado, seguido del hígado, el corazón, la córnea, pulmones, páncreas e intestino.
Las principales causas de falla renal y hepática en México están relacionadas con diabetes, hipertensión, obesidad y consumo de sustancias hepatotóxicas. Por ello, además de fomentar la cultura de donación, los especialistas llaman a la prevención y al autocuidado.
Especialistas advierten que un donador puede mejorar la calidad de vida de ocho personas, pero si se toman en cuenta tejidos como piel, tendones y válvulas cardíacas, puede beneficiar hasta 40.
El doctor Luis Navarro Vargas, cirujano de trasplantes y responsable del programa de órganos sólidos en el Centro Médico ABC, señaló que la desinformación es uno de los principales obstáculos para que la gente done.
“Si una persona llega con vida al hospital, la prioridad siempre es salvarla. La donación sólo ocurre cuando existe un diagnóstico de muerte cerebral o paro cardíaco irreversible”, explicó en entrevista para El Heraldo Media Group.
Precisó que “no basta con manifestar la voluntad de ser donador en la licencia o en un registro oficial; es indispensable hablarlo con la familia, porque serán ellos quienes tomen la decisión final”.
Karla Rivas, es paciente trasplantada en el Centro Médico ABC, a los 31 años fue diagnosticada con insuficiencia renal crónica, cinco años después, el 7 de octubre de 2025, recibió un riñón donado por su hermana. Hoy, a cuatro meses de la cirugía, asegura que volvió a nacer.
“¿Cómo le agradeces a alguien que te regaló vida, tiempo y futuro? La medicina hizo posible el trasplante, pero el amor hace posibles las segundas oportunidades”, planteó, tras vencer el pronóstico de pasar el resto de su vida entre tratamientos y hospitales.
Su caso es una excepción dentro de un sistema que aún enfrenta grandes desafíos, por ello, consideró que es necesario impulsar campañas para aumentar la tasa de donantes y que más personas tengan la posibilidad de tener una segunda oportunidad de vida.
“Físicamente yo me siento mucho mejor con mucha más energía. Mi piel cambió muchísimo, es un cambio del cielo a la tierra y emocionalmente también, porque de verdad es una segunda oportunidad de vida”, puntualizó.