CIUDAD DE MÉXICO (apro) .- En un comunicado de apenas cinco líneas, el Departamento de Estado dio cuenta del encuentro entre Marco Rubio y el canciller mexicano Roberto Velasco Álvarez; en el escueto texto, resaltó que hablaron sobre “avances en la cooperación sobre prioridades regionales compartidas”, y resaltó el jefe de la diplomacia del gobierno de Donald Trump “llamó a tomar acciones decisivas para terminar con la migración ilegal, parar el tráfico de fentanilo y otras drogas ilícitas hacia Estados Unidos, y desmantelar a las organizaciones terroristas internacionales y cárteles, y evitar que tengan armas”.
Minutos después, la Cancillería mexicana publicó un boletín, un poco más largo, en el cual destacó “los importantes avances en materia de seguridad (...) particularmente en el combate al tráfico de drogas y de armas y a la delincuencia organizada” y precisó que Velasco “reiteró la importancia de continuar trabajando con base en los principios de respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación”.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) también dio cuenta que Velasco puso sobre la mesa “los derechos humanos de las personas mexicanas en Estados Unidos durante los procesos migratorios”, sin explicar si se refirió a las violencias perpetradas durante las redadas antimigrantes, las muertes de los connacionales en los centros de detención migratoria del ICE, o las deportaciones de mexicanos hacia países de Centroamérica, a sabiendas de que no vienen de ahí.
Tras el encuentro a puerta cerrada, los dos funcionarios se presentaron ante la prensa para tomarse una fotografía, pero no pronunciaron una palabra. Previo al encuentro, ni la Cancillería mexicana ni el Departamento de Estado dieron a conocer los pormenores de los temas que Rubio y Velasco tratarían durante su reunión de hoy, y como de costumbre, el Departamento de Estado fue el primero en emitir un pronunciamiento sobre el encuentro.
La relación bilateral sigue fluctuando acorde a los exabruptos de Donald Trump y sus funcionarios, ya sea en materia comercial, con la renegociación del TMEC –en suspenso, tras la decisión reciente del magnate de imponer aranceles a Canadá–, pero también en materia de seguridad, con los amagos reiterados de perseguir a políticos mexicanos presuntamente involucrados con los grupos criminales.