La relación bilateral sigue fluctuando acorde a los exabruptos de Donald Trump y sus funcionarios, ya sea en materia comercial, con la renegociación del TMEC –en suspenso, tras la decisión reciente del magnate de imponer aranceles a Canadá–, pero también en materia de seguridad, con los amagos reiterados de perseguir a políticos mexicanos presuntamente involucrados con los grupos criminales.