Autoridades capitalinas no reportan ningún daño e informaron que el movimiento telúrico no cumplió con los parámetros para que la alerta lo registre
Este sábado 13 de junio, alrededor de las 12:20 de la tarde, se registró un sismo de magnitud 5.2 con epicentro en San Marcos, Guerrero. El movimiento telúrico fue perceptible en la Ciudad de México. Sin embargo, de acuerdo a las autoridades capitalinas, no cumplió con las características necesarias para activar la Alerta Sísimica.
De acuerdo a los informes preliminares de las autoridades, tanto de la capital del país como del estado de Guerrero, el sismo de 5.2 no ocasionó ningún daño perceptible, sin embargo, se activaron los protocolos de seguridad necesarios.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) registró el sismo que fue evaluado y confirmado mediante sensores ubicados cerca del epicentro. A través de sus redes sociales, el SASMEX informó que en varias ciudades se activó de manera automática la alerta para alertar a la población, con diferentes tiempos de anticipación, según la proximidad al epicentro.

De acuerdo a un boletín publicado por el SASMEX, no se activó la alerta sísmica en todos los lugares, principalmente en la Ciudad de México, porque la energía del sismo detectado no permite pronosticar un efecto sísmico importante en esa zona. Aunque el sismo fue registrado en 18 estaciones sensoras, el sistema SASMEX evalúa la magnitud y la posible afectación para cada ciudad antes de emitir una alerta.
El SASMEX solo activa la alerta sísmica en las ciudades donde los cálculos preliminares indican que el movimiento puede causar daños o efectos notables. En este caso, solo se emitió alerta sísmica en Acapulco y Chilpancingo, donde la energía del sismo sí representa un riesgo mayor y se estima un tiempo de llegada de las ondas sísmicas suficiente para avisar.
En el resto de las ciudades, la intensidad esperada no supera los umbrales establecidos para activar la alerta, por lo que no se emite aviso.
En resumen, la alerta sísmica solo se activa cuando el sistema pronostica un impacto significativo y hay tiempo suficiente para advertir a la población. Si no se cumplen estos criterios, como ocurrió en la mayoría de las ciudades durante este evento, no se genera alerta.

En el momento en el que comenzó el sismo, el Zócalo de la Ciudad de México estaba repleto de aficionados, en el marco del Mundial 2026, quienes en su mayoría no percibieron ningún movimiento.
Si bien fue perceptible en algunas zonas de la capital, no fue lo suficientemente fuerte como para que los capitalinos, ansiosos de ingresar a la plancha capitalina para disfrutar de los partidos de hoy, hayan notado algún movimiento telúrico; a ello se suma el hecho de que la Alerta Sísmica no se activó, por lo que no hubo pánico o angustia en ninguno de los presentes.
Aproximadamente una hora después de que se registrara el movimiento y fuera perceptible en algunas zonas de la Ciudad de México, no se registró ningún daño y dio inicio en la capital el “Desfile Mundialista” en el marco de la celebración por la Copa del Mundo 2026.

El pasado lunes 4 de mayo se registró un sismo con epicentro en Oaxaca. El movimiento, de 5.6 grados Richter se registró a las 9:19 horas, y el Servicio Sismológico Nacional reportó el movimiento telúrico con epicentro a 24 kilómetros al oeste de Pinotepa Nacional.
En ese momento, las 13.797 bocinas del C5 en las alcaldías de la Ciudad de México emitieron la alerta sísmica y permitieron la evacuación rápida de edificios. En cambio, la nueva tecnología de alertamiento en celulares, conocida como Alerta presidencial, no funcionó en la emergencia. Ante la pregunta de miles de personas que se preguntaron por qué sus dispositivos no emitieron ninguna señal, las autoridades informaron que el sistema de alerta en celulares estaba sometido a “mantenimiento rápido en preparación del Primer Simulacro Nacional 2026, previsto para el 6 de mayo”.
La alerta presidencial para teléfonos móviles, inaugurada con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, no funcionó debido a labores de mantenimiento programadas. Esta situación generó críticas y dudas sobre la fiabilidad de los avisos electrónicos en situaciones de emergencia.