En la mañanera, la mandataria cita un sondeo con 91% de rechazo a una intervención como la planteada en redes
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a la controversia generada por una encuesta difundida en redes sociales que sugiere que la mayoría de los mexicanos respaldaría el ingreso de fuerzas militares estadounidenses al país. La mandataria presentó cifras que apuntan en sentido contrario y reiteró que la soberanía nacional no está a discusión.

La discusión se originó luego de que el empresario Simón Levy, exsubsecretario de Turismo durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, publicara en su cuenta de X una pregunta dirigida a sus seguidores sobre si permitirían el ingreso de fuerzas especiales estadounidenses para detener a políticos mexicanos con órdenes de arresto vigentes en Estados Unidos.
El sondeo, de carácter no científico y respondido de manera voluntaria por usuarios de esa red social, fue retomado por Derek Maltz, exadministrador interino de la DEA, quien lo presentó como evidencia de que los mexicanos “abrumadoramente” respaldarían el uso de fuerzas militares estadounidenses para capturar a políticos señalados por corrupción. Maltz ha protagonizado en las últimas semanas otras publicaciones polémicas, entre ellas un video generado con inteligencia artificial sobre el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Un reportero cuestionó a la presidenta sobre este episodio, calificando de “absurda” la interpretación difundida por Maltz. Según explicó, una encuesta distinta —cuya metodología y origen no quedaron plenamente precisados durante la conferencia— arrojaría resultados opuestos: 9% a favor de una intervención como la planteada y 91% en contra.
Sheinbaum coincidió en que la lectura promovida por Maltz no refleja el sentir de la población:
Durante el intercambio se leyeron también los resultados de otro ejercicio de opinión sobre el combate al narcotráfico, con la siguiente distribución:
En la misma conferencia, un periodista planteó la hipótesis de que la difusión de encuestas como la de Levy formaría parte de una estrategia más amplia, con paralelismos en otros países de Sudamérica, orientada a influir en cambios de régimen mediante campañas digitales y granjas de bots. Citó como ejemplo el caso del argentino Fernando Cerimedo, señalado en el pasado por su vínculo con este tipo de operaciones. Se trata, hasta ahora, de una lectura interpretativa expuesta por el propio reportero y no de una acusación formal confirmada por el gobierno mexicano.
Sheinbaum aprovechó la pregunta para retomar un tema que, según dijo, sigue sin resolverse: la regulación de las plataformas digitales y la inteligencia artificial, especialmente en contextos electorales.
La presidenta recordó que su gobierno ya propuso una norma para que los contenidos generados con inteligencia artificial en campañas políticas se etiquetaran de forma visible, propuesta que —afirmó— no todos los partidos respaldaron. Consideró necesaria una discusión amplia sobre el tema, pero advirtió sobre el riesgo de que cualquier regulación sea interpretada como censura gubernamental, en especial en periodo electoral.
Como alternativa, mencionó que su administración ha optado por usar mecanismos como el derecho de réplica durante la propia mañanera para exponer públicamente el contenido que circula en redes, en lugar de recurrir a medidas restrictivas.
El episodio se inserta en un periodo de tensión persistente entre Washington y la administración de Sheinbaum en torno a la cooperación en seguridad. Voces estadounidenses, incluido Maltz, han planteado en meses recientes una participación más directa de fuerzas de ese país en territorio mexicano, escenario que el gobierno mexicano ha rechazado de manera sistemática. Hasta el momento, ni la Secretaría de Relaciones Exteriores ni la Presidencia han emitido un pronunciamiento oficial adicional sobre la publicación más reciente de Maltz.