Sheinbaum aseguró que pidió al IMSS garantizar una votación libre, sin presiones ni orientación hacia alguna opción.
Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que las demandas de los trabajadores del IMSS son legítimas, pero también puso en duda el tamaño de la marcha del martes. Durante su conferencia matutina del 14 de octubre mostró imágenes aéreas de la concentración en Paseo de la Reforma y pidió que cada quien sacara sus propias conclusiones sobre cuánta gente asistió.
Sobre la solución, instruyó al director del IMSS, Zoé Robledo, a presentar esta misma semana un plan de acción para atender las demandas de los trabajadores. Entre los pendientes están el desabasto de medicamentos, la falta de personal médico en algunos turnos y la situación laboral de quienes ingresaron durante la pandemia.
La mandataria fue más dura con quienes se sumaron a la protesta. Dijo que había partidos políticos presentes y que no sabía si impulsaron la marcha o si solo se pararon ahí de manera muy oportunista. Sus críticas apuntaron a grupos externos, entre ellos integrantes de la CNTE, trabajadores disidentes del Metro y actores vinculados con partidos. También advirtió que, por el periodo electoral, tenía que cuidar lo que decía.La protesta coincidió con la consulta sindical. La propuesta es un aumento de 6.8 por ciento: 2.9 al salario tabular y 3.9 en prestaciones. Los trabajadores inconformes rechazan ese ajuste y exigen 10 por ciento. Tienen derecho a votar 476 mil 260 empleados. Ante las dudas sobre la imparcialidad del proceso, Sheinbaum aseguró que pidió al IMSS garantizar una votación libre, sin presiones ni orientación hacia alguna opción.
Hay una parte que ninguna cifra de asistencia resuelve. Un hospital sin medicamentos no se arregla discutiendo cuántos marcharon ni quién se paró en la marcha. El plan encargado a Robledo debe responder a carencias que seguirán pendientes sea cual sea el resultado de la votación. Para el derechohabiente que espera una receta surtida, esa es la medida real.