Sin embargo, el Padre Aguilar subrayó que el sentido del Viernes Santo va más allá de la expiación, señaló que también debe entenderse como un acto pedagógico que enseña valores fundamentales como la entrega, el sacrificio y la solidaridad con los demás, desde esta perspectiva, el sufrimiento adquiere un sentido transformador, al invitar a las personas a pensar en el bienestar colectivo por encima del individual.
“El sufrimiento, la entrega y el abandono de uno mismo pueden tener un propósito cuando se orientan hacia el bien de los otros”, explicó el sacerdote, resaltando la dimensión humana y ética del mensaje cristiano en esta fecha.
No se necesita de medios tecnológicos
Otro aspecto abordado durante la conversación fue la importancia de la comunicación con lo divino, el Padre Aguilar enfatizó que la conexión con Dios no requiere de rituales complejos ni de medios tecnológicos, sino de una disposición interna basada en el silencio y la introspección.
De acuerdo con su explicación, cualquier persona puede establecer un diálogo espiritual en cualquier momento, simplemente deteniéndose a reflexionar o elevando una oración; asimismo, destacó que Dios se manifiesta a través de la conciencia, por lo que es fundamental aprender a escucharla y atender sus llamados en la vida cotidiana.
Esta visión resalta la importancia de la espiritualidad como una práctica constante y accesible, que no depende de circunstancias externas, sino de la apertura interior de cada individuo, en conjunto, el Viernes Santo se presenta no solo como una conmemoración religiosa, sino como una oportunidad para reflexionar sobre valores universales como el amor, el sacrificio y la empatía, para millones de creyentes, esta jornada representa un llamado a la introspección y a la renovación espiritual, recordando el profundo significado del mensaje de Jesucristo en la vida diaria.

