Reconocido por su estética única y su influencia en el arte surrealista mexicano, el legado de Pedro Friedeberg incluye pintura, escultura y diseño, con piezas icónicas que trascendieron el ámbito artístico internacional.
El artista plástico Pedro Friedeberg, considerado uno de los grandes referentes del surrealismo en México, murió a los 90 años este 5 de marzo. La noticia fue confirmada por su familia mediante un comunicado difundido en redes sociales.
De acuerdo con el mensaje, el artista murió acompañado por sus seres cercanos y en un ambiente de tranquilidad, en su casa de San Miguel de Allende, Guanajuato.
“Su familia se siente profundamente agradecida de haber podido compartir con él todo este tiempo. Su obra y su espíritu creativo dejan un legado inmenso. Agradecemos las muestras de afecto y pedimos respeto y privacidad en este momento”, se lee en el mensaje.
La familia no compartió detalles sobre la causa de muerte del artista, quien a través de redes sociales compartía sus pensamientos y obras.
Pedro Friedeberg fue un artista, diseñador y escultor nacido en Florencia, Italia, el 11 de enero de 1936, hijo de padres judíos de origen alemán. Cuando tenía tres años su familia emigró a México para escapar del contexto previo a la Segunda Guerra Mundial, por lo que desarrolló la mayor parte de su vida y carrera en el país.
Durante su juventud estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana. Sin embargo, no concluyó la carrera porque decidió dedicarse al arte. En ese periodo conoció a la artista británica-mexicana Leonora Carrington y al pintor Remedios Varo, figuras vinculadas al surrealismo que influyeron en su desarrollo creativo.
Friedeberg comenzó a exponer su trabajo en la década de 1960. Sus piezas destacaron por la repetición de formas, la presencia de manos, ojos, laberintos y estructuras arquitectónicas. Estas características se volvieron parte de su identidad visual.
Uno de sus diseños más conocidos es la Silla Mano, creada en 1962. La pieza consiste en una escultura funcional con forma de mano abierta, donde los dedos funcionan como respaldo y reposabrazos. Este objeto fue reproducido en diferentes materiales y exhibido en museos y galerías.
A lo largo de su carrera, Friedeberg presentó exposiciones en México, Estados Unidos y Europa. Sus obras integraron colecciones de instituciones como el Museo de Arte Moderno y el Museo de Arte Moderno, entre otras. También participó en exposiciones colectivas relacionadas con el arte surrealista y el arte contemporáneo latinoamericano.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Cultura y del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, el artista recibió diversos reconocimientos a lo largo de su trayectoria. Entre ellos destaca la Medalla Bellas Artes, otorgada por su contribución a la cultura y las artes visuales en el país.
El trabajo de Friedeberg se mantuvo activo durante varias décadas. Su producción incluyó pintura, escultura, mobiliario artístico y obra gráfica. Muchas de sus piezas circularon en el mercado del arte y en exposiciones retrospectivas organizadas en museos mexicanos.
El legado de Pedro Friedeberg se relaciona con su aporte al arte surrealista en México y con su experimentación en diseño artístico.
A diferencia de otros artistas vinculados con corrientes sociales o políticas, su trabajo se centró en el simbolismo visual y en la exploración formal.Instituciones culturales mexicanas han señalado que su obra se distingue por el uso de patrones repetitivos, referencias religiosas y elementos de la arquitectura clásica. Estas características se observaron tanto en pinturas como en esculturas y piezas de diseño.
Con información de El Financiero