En la medicina tradicional mexicana es común utilizar esta sustancia para calmar los síntomas de las crisis nerviosas derivadas de eventos sorpresivos de alto impacto
Un grupo de elementos del Ejército mexicano se viralizó durante la atención a una mujer que estaba sufriendo una crisis nerviosa tras presenciar una balacera, por lo cual, le dieron a oler alcohol “para el susto”. Los militares acudieron por los hechos en Culiacán, Sinaloa, y, tras resolver la emergencia, brindaron auxilio a los ciudadanos que resultaron afectados, entre ellos, la adulta mayor.
Las imágenes muestran a dos activos de las Fuerzas Armadas de México, quienes se encontraban afuera de una casa con un joven y una mujer mayor. En una de las tomas se aprecia cómo uno de los soldados le ofrecen a la señora un algodón con alcohol etílico, es decir, la sustancia común que venden en farmacias y funciona para limpiar heridas, y le piden que tome asiento.
De acuerdo con las autoridades, los elementos atendieron a la mujer debido a que presentaba una crisis nerviosa por estar cerca del tiroteo. Aunque no se conocen muchos detalles del enfrentamiento armado que desató los ataques de pánico, se sabe que no hay víctimas qué lamentar tras los sucesos. Tras conseguir que la señora aliviara los síntomas que la alteraban, los militares se retiraron de la zona.
Militares le dan a oler alcohol a una mujer adulta tras presenciar una balac3ra en Culiacán, Sinaloa 🪖
— EJÉRCITO, FUERZA AÉREA Y GUARDIA NACIONAL México (@EJTO_FAM_GN) April 4, 2026
"Operaciones conjuntas del Ejército, GN y Fuerza Aérea Mexicana" #GraciasHéroesMexicanos@Defensamx1
En muchos lugares, se usa para "curar el espanto", frotando o dando a… pic.twitter.com/EDeaQaMwFJ
El uso de alcohol inhalado durante una crisis nerviosa o "susto" tiene un respaldo científico comprobado. De acuerdo con estudios del National Center for Biotechnology Information (NCBI) y del Australian General Practice Training (AGPT) Program, inhalar alcohol isopropílico o etílico ofrece un alivio rápido y seguro para las náuseas y el vómito, síntomas que frecuentemente se detonan ante episodios de estrés agudo.
La evidencia clínica demuestra que sostener una compresa con alcohol a uno o dos centímetros de la nariz y respirar profundamente actúa en un lapso de entre cuatro y diez minutos, logrando una reducción significativa de la sensación de náusea sin presentar efectos adversos, superando incluso la velocidad de respuesta de medicamentos antieméticos estándar.
En el ámbito cultural, esta respuesta fisiológica coincide con los saberes de las costumbres ancestrales mexicanas para “curar el espanto". De acuerdo con la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM, esta condición provoca decaimiento, dolor de cabeza, temblores, mareos, pulso débil, extremidades frías, vómito y alteraciones gastrointestinales. Por ello, oler alcohol funciona como un estabilizador inmediato.
También es común que curanderos, parteras y "sobadores" esparzan alcohol, aguardiente o tinturas herbolarias en el cuerpo del enfermo. Esta aplicación se concentra estratégicamente en el cuello, la nuca, el pecho y los "pulsos" (sienes y muñecas), combinándose con masajes fuertes o "sobadas" para elevar la temperatura del cuerpo y combatir la frialdad que deja el susto.