La delegación mexicana busca mantener el acceso libre de aranceles, atraer mayor industria manufacturera a la región, entre otros temas.
Los negociadores comerciales de Estados Unidos y México se reúnen este martes en la Ciudad de México para celebrar la tercera ronda de conversaciones bilaterales. El objetivo principal es avanzar en la revisión del tratado comercial norteamericano (T-MEC), en un clima de alta tensión marcado por la imposición de nuevos aranceles punitivos a Canadá por parte de la administración de Donald Trump.
Estas conversaciones, de las cuales Canadá ha quedado excluido, durarán tres días y representan las primeras deliberaciones formales desde que el gobierno estadounidense se negó a prorrogar el pacto regional el pasado 1 de julio. Esta decisión activó una cuenta regresiva: el tratado expirará en 10 años a menos que los tres países logren consensuar mejoras sustanciales.
La exclusión de Ottawa de esta ronda de negociaciones refleja una brecha creciente en la relación trilateral. Las conversaciones en México coinciden con el anuncio de Washington de imponer nuevos aranceles sobre productos canadienses por casi 20 mil millones de dólares.
Esta medida es una respuesta directa a los aranceles de represalia impuestos previamente por el primer ministro canadiense, Mark Carney, sobre automóviles, acero, aluminio y bebidas alcohólicas estadunidenses.
Por su parte, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha elogiado el "pragmatismo" de México al no tomar medidas de represalia ante los aranceles estadounidenses, logrando así mantener abierta la vía diplomática.
El sector empresarial ha instado a proteger la estructura trilateral, la cual sustenta un comercio anual de 1.6 billones de dólares. En esta línea, el nuevo embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, delineó las prioridades del país:
Tuve el gusto de dar la bienvenida a quienes participarán en las primeras sesiones de la ronda para la revisión del TMEC . Estaremos trabajando hoy, mañana y jueves con diferentes equipos, tanto de Estados Unidos como de México. Les mantengo al tanto. pic.twitter.com/g29Gs1uxsW
— Marcelo Ebrard C. (@m_ebrard) July 21, 2026
Un punto crítico en la mesa de negociaciones es lo que la representación comercial de Estados Unidos (USTR) denomina "seguridad económica". Washington busca blindar la región para evitar que potencias asiáticas, particularmente China, utilicen a México o Canadá como "puerta trasera" para acceder al mercado estadounidense en condiciones preferenciales.
El mercado automotriz es el principal foco de fricción. Durante el primer semestre de 2026, la dinámica de la industria mostró cambios drásticos que alarman a Estados Unidos:
Para frenar el déficit y proteger su industria, Estados Unidos exige que el 50% del valor de los vehículos fabricados en Norteamérica provenga de su territorio. Este cambio a las normas de origen representa un reto monumental para las cadenas de suministro regionales, fuertemente integradas en la actualidad.
Mientras Estados Unidos y México profundizan en los detalles técnicos sobre agricultura, trabajo, acero y aluminio, el futuro del T-MEC dependerá de la capacidad de ambos países para equilibrar el proteccionismo estadunidense con la competitividad regional, todo mientras Canadá espera su turno desde la barrera.