La revelación de su estatus académico ocurre en medio de reacomodos internos en el partido guinda
La publicación del currículum oficial de Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización de Morena hasta esta semana, abrió una nueva polémica dentro y fuera del partido guinda.
El documento difundido por Morena revela que el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador aparece con estudios de licenciatura concluidos al 100 por ciento de créditos, pero en calidad de pasante, es decir, sin título profesional.
La información generó críticas en redes sociales y entre sectores de la oposición, especialmente porque el perfil de “Andy” —como se le conoce políticamente— comenzó a perfilarse rumbo a una eventual candidatura a diputado federal por Tabasco en las elecciones intermedias de 2027.

En la ficha curricular publicada por Morena, López Beltrán también se presenta como “empresario” en el sector privado entre 2018 y 2024, periodo en el que estuvo vinculado a Chocolates Rocío, la marca fundada por la familia López Obrador.
La controversia ocurre apenas un día después de que López Beltrán presentara formalmente su renuncia a la Secretaría de Organización del Comité Ejecutivo Nacional de Morena para buscar una diputación federal por el VI Distrito de Tabasco, integrado por los municipios de Centro, Jalapa, Tacotalpa y Teapa.
En una carta dirigida a la dirigente nacional, Ariadna Montiel Reyes, el morenista aseguró que continuará dentro del movimiento de la Cuarta Transformación, aunque ahora desde “otra trinchera”.

Durante su gestión partidista, destacó haber encabezado la afiliación de más de 10 millones de nuevos militantes y la integración de estructuras territoriales en casi todo el país.
La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó públicamente al hijo del exmandatario y calificó como “muy bueno” el trabajo realizado dentro de Morena.
“Afilió a cerca de 12 millones de personas. Es un gran organizador”, declaró la mandataria este martes durante su conferencia matutina.
Sin embargo, la salida de López Beltrán ocurre en medio de un contexto de reconfiguración interna dentro de Morena y tras meses de desgaste político para la dirigencia encabezada anteriormente por Luisa María Alcalde.
Diversas versiones dentro del oficialismo apuntan a que la salida de Andy forma parte de una estrategia impulsada desde el círculo cercano de Claudia Sheinbaum para renovar liderazgos rumbo a 2027 y evitar que las tensiones internas afecten al Gobierno federal.
En los últimos meses, el hijo del expresidente acumuló cuestionamientos por presuntos conflictos internos, derrotas electorales y controversias relacionadas con viajes y operadores cercanos a su entorno político.
Fuentes morenistas citadas por diversos medios consideran que López Beltrán nunca logró consolidar un liderazgo propio y que gran parte de su peso político se sostuvo en el apellido López Obrador.
Entre las principales críticas y señalamientos políticos que han rodeado a López Beltrán destacan:
La figura de Andy López Beltrán continúa generando divisiones dentro de Morena. Mientras una parte del partido lo considera un operador clave para la consolidación territorial del movimiento, otro sector lo ve como símbolo de los privilegios políticos que el propio obradorismo prometió erradicar.
El debate se intensificó luego de que el propio Morena publicara su ficha curricular, exhibiendo que, pese a ocupar uno de los cargos más importantes dentro de la estructura partidista, no cuenta con título universitario.
La polémica también revive la discusión sobre los requisitos y exigencias que enfrentan millones de jóvenes mexicanos para acceder a empleos o posiciones de liderazgo, frente a figuras políticas que logran ascender respaldadas por estructuras de poder y apellidos influyentes.
Ahora, el futuro político de López Beltrán dependerá de su capacidad para competir electoralmente sin el cobijo directo de la dirigencia nacional de Morena y en un escenario donde Claudia Sheinbaum busca consolidar una nueva etapa dentro del movimiento oficialista.