Todos los indicios hallados se entregan a las instituciones respectivas para su procesamiento pericial.
Integrantes de colectivos de madres buscadoras realizan en el Estado de México una serie de hallazgos que incluyen restos óseos, objetos personales y un cuerpo sin vida en los municipios de Nicolás Romero y Zumpango. Los descubrimientos se producen durante jornadas de búsqueda emprendidas entre el 27 y el 29 de abril; los indicios ya están bajo custodia de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para análisis forense e identificación. Los restos y pertenencias recogidos forman parte de investigaciones oficiales sobre desapariciones y fosas clandestinas en la región.
Durante una jornada de rastreo en Nicolás Romero, el colectivo Lirios Buscadores de Izcalli, encabezado por Karla Lechuga, madre de un joven desaparecido, localiza dos celulares —uno de ellos incinerado—, restos óseos con rasgos humanos, una prenda íntima manchada de sangre, una mordaza y un fragmento de cuero cabelludo que, por sus características, podría pertenecer a una mujer. Posteriormente, el grupo reporta el hallazgo de un cuerpo masculino sin vida vestido con pantalón de mezclilla y playera negra. Los informes sobre estos hallazgos han sido presentados directamente a las autoridades para su investigación.
En Zumpango, en el poblado de San Bartolo Cuautlalpan, madres buscadoras identifican una fosa clandestina con restos óseos —posiblemente corresponden a varias personas— luego de recibir información anónima sobre la zona limítrofe con Tizayuca. En el procedimiento participan elementos de la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de México, células locales y personal de la Fiscalía General de Justicia estatal. Todos los indicios hallados se entregan a las instituciones respectivas para su procesamiento pericial.
Las actividades de los colectivos enfrentan riesgos y presiones. Integrantes del grupo de búsqueda denuncian amenazas contra una de sus compañeras, sin que, según sus declaraciones, existan medidas de protección otorgadas por las autoridades.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México recibe los restos, objetos y prendas hallados, y los somete a pruebas periciales y exámenes de ADN para determinar la identidad y el número de víctimas. Aún no se establece cuántas personas podrían estar vinculadas a los restos encontrados en Nicolás Romero y Zumpango.
Representantes de los colectivos extienden un llamado a las familias con personas desaparecidas para que acudan a las autoridades y entreguen información o muestras genéticas que ayuden a los procesos de identificación. El trabajo coordinado entre colectivas, comisiones de búsqueda y autoridades es señalado como esencial para la localización e individualización de las víctimas en la región.
Los objetos personales recuperados —incluyendo celulares dañados y prendas— forman parte del paquete de indicios que puede resultar determinante para relacionar los hallazgos con casos previos de desaparición en el Estado de México. En particular, la presencia de un fragmento de cuero cabelludo femenino, junto con una prenda interior manchada y una mordaza, es considerado por las integrantes del grupo de búsqueda un signo alarmante de violencia de género en la zona.

En la zona limítrofe entre Zumpango y Tizayuca, la aparición de restos óseos en una fosa clandestina activa operativos conjuntos con la meta de identificar tanto a las víctimas como los posibles responsables. Las investigaciones se centran en los exámenes genéticos y en el cruce de datos con familiares de personas reportadas como no localizadas.
Hasta el momento, las autoridades estatales han informado oficialmente la apertura de investigaciones y la realización de análisis forenses sobre todos los restos e indicios recopilados. No existe aún un reporte con la cifra exacta de víctimas identificadas derivadas de estos hallazgos.