México vive una crisis sanitaria creciente que va más allá de palabras diplomáticas y promesas de “ser como Dinamarca”.
México.- México vive una crisis sanitaria creciente que va más allá de palabras diplomáticas y promesas de “ser como Dinamarca”. El país enfrenta un brote de sarampión con miles de casos confirmados y al menos 28 muertes, una enfermedad que estaba prácticamente controlada y que no se veía en gravedad similar en varias décadas. El rebrote refleja fallas profundas en la política de vacunación, que según expertos, abre brechas peligrosas en la inmunidad colectiva y pone en riesgo la salud de la población infantil y adulta.
Esta crisis sanitaria se superpone con las secuelas de la pandemia de Covid-19. En los primeros meses de 2020, autoridades federales minimizaron el impacto de la enfermedad, asegurando que no habría cifras catastróficas. Sin embargo, México terminó con decenas de miles de muertes oficiales y un exceso de mortalidad que lo colocó entre los más afectados del mundo, por encima de las estimaciones iniciales del propio gobierno.
Falta de insumos y decisiones erráticas
Mientras otras naciones reforzaban la atención hospitalaria y garantizaban vacunas y tratamientos, México batallaba con logística, falta de insumos y decisiones erráticas.
La ausencia de apoyos adecuados, la falta de medicinas en varios estados y las protestas de padres cuyos hijos con cáncer quedaron sin tratamientos completos son parte de un patrón que se ha repetido a lo largo y ancho de la república. En múltiples entidades, desde el norte hasta el sur, los reclamos por medicamentos oncológicos y básicos se han multiplicado, con manifestaciones frente a hospitales y sedes de salud pública, denunciando desabasto constante.