La gentrificación ha provocado que se encarezcan las rentas, los servicios y el impuesto predial, lo que ha llevado a familias originarias a mudarse.
La gentrificación avanza con fuerza en Mérida y ya golpea de lleno al Centro Histórico, donde la población maya ha comenzado a ser desplazada hacia las periferias, mientras se encarecen las rentas, los servicios y el impuesto predial.
A un año de que Cecilia Patrón Laviada asumió la presidencia municipal, el fenómeno no ha logrado ser frenado y continúa transformando la ciudad a un ritmo acelerado. En los últimos meses de 2025, el ayuntamiento anunció un incremento en el valor catastral de la vivienda, lo que impactó directamente en el cobro del predial.
Esta medida se suma a un contexto en el que las rentas han aumentado alrededor de 7 por ciento anual, por encima de la inflación, encareciendo la vivienda no solo en el centro, sino también en el norte y sur de la ciudad, y empujando a familias originarias a mudarse a zonas más baratas.
De acuerdo con estimaciones recientes, alrededor de 7 mil propiedades en Mérida operan actualmente como alojamientos tipo Airbnb, muchas de ellas sin pagar impuestos como negocio, aun cuando existen propietarios que concentran decenas de inmuebles destinados a renta turística.
Este modelo ha reducido la oferta de vivienda para uso habitacional y ha convertido barrios completos en espacios orientados casi exclusivamente al visitante.
El fenómeno no solo impacta el acceso a la vivienda, sino también la vida comunitaria. En colonias y comisarías como Santa Gertrudis Copó, habitantes han denunciado que los nuevos residentes buscan limitar tradiciones locales, como bailes populares o festejos religiosos, bajo el argumento de no "molestar" a los extranjeros o afectar su estilo de vida.
Además, propietarios de casas construidas con piedra caliza prefieren dejar de rentar a familias para convertir las viviendas en locales comerciales con rentas más altas.
Especialistas en urbanismo, como Graciela Carrillo, académica del Centro de Investigaciones, Docencia y Análisis de Políticas Públicas, advierten que Mérida vive un proceso de "turistificación", donde la ciudad y su cultura se transforman en mercancía.
En su cuenta de TikTok, la también fundadora de la Asociación "Haciendo Ciudad", explica todos los problemas y exclusión que ha vivido la población maya, como resultado de la llegada masiva de extranjeros a rentar en diferentes áreas de la ciudad.
La falta de regulación del uso de suelo y de límites a la renta de corto plazo ha permitido que la vivienda deje de concebirse como un derecho y se consolide como un negocio altamente rentable, explica Carrillo.
Mientras el gobierno municipal plantea planes de ordenamiento urbano, la realidad es que la gentrificación sigue avanzando.