El contrabando o el tráfico de combustible, la transferencia o alteración ilegal de combustible a través de las fronteras para evitar impuestos
Ciudad de México.- Los carteles de la droga trafican combustible de contrabando de 12 mil millones a 21 mil millones de dólares al año desde Texas a México, según el Departamento de Seguridad Pública de Texas.
El contrabando de combustible probablemente ha superado a los narcóticos como la principal fuente de ingresos de los carteles, dijeron funcionarios del departamento a un comité del Senado estatal la semana pasada.
El contrabando o el tráfico de combustible, la transferencia o alteración ilegal de combustible a través de las fronteras para evitar impuestos y cosechar ganancias ilegales, es una preocupación creciente para los funcionarios de Texas y la industria del petróleo y el gas del estado.
El esquema consiste, en parte, en introducir camiones vacíos a Estados Unidos para cargarlos con combustible adquirido legalmente y libre de impuestos. Posteriormente, las unidades se desvían de las rutas autorizadas hacia sitios clandestinos, donde el combustible puede ser alterado o mezclado con productos más baratos para incrementar su volumen.
Los cargamentos son trasladados después hacia México, mientras los operadores utilizan documentación aduanera falsa o modificada para declarar productos de menor valor y reducir las obligaciones fiscales.
Martin explicó que los cárteles han cambiado la lógica tradicional del contrabando hacia Estados Unidos. En lugar de ocultar drogas entre productos agrícolas, muebles o autopartes, ahora utilizan camiones cisterna, unidades de carga, vehículos que transportan propano y prácticamente cualquier tipo de contenedor para movilizar combustible hacia el sur.
La actividad resulta particularmente lucrativa debido a la diferencia de precios. De acuerdo con funcionarios texanos, algunos combustibles pueden venderse en México a precios entre dos y tres veces superiores a los registrados en Estados Unidos.
Pero el negocio también representa riesgos para la población y la infraestructura de Texas. Martin advirtió que los camiones utilizados para el tráfico ilegal pueden circular con sobrepeso y transportar materiales peligrosos por rutas que no están diseñadas para soportar esas cargas.
Las autoridades han documentado además daños a caminos y terrenos agrícolas, así como derrames de combustible relacionados con puntos clandestinos de transferencia.
Ante este escenario, Texas analiza imponer restricciones a las rutas utilizadas por vehículos que transportan materiales peligrosos y reforzar las inspecciones para detectar operaciones ilícitas.
Sin embargo, Martin sostuvo que la estrategia no debe concentrarse únicamente en los conductores que trasladan el combustible, sino en los integrantes de las organizaciones que coordinan y obtienen las mayores ganancias de estas redes.
El DPS busca rastrear el origen de los cargamentos y su destino para identificar a los operadores de mayor nivel y tratar el tráfico de combustible como un problema de crimen organizado, y no solamente como una infracción relacionada con el transporte comercial.
Las autoridades texanas consideran que el fenómeno representa una nueva dimensión del negocio de los cárteles, al combinar contrabando, evasión fiscal, lavado de dinero y otras actividades ilícitas en una operación que mueve miles de millones de dólares cada año.
Express News