El Secretario de Seguridad del Estado, Juan Pablo Hernández, confirmó que 23 personas privadas de la libertad en el Centro Integral de Justicia Regional (Ceinjure) de Puerto Vallarta se fugaron tras el motín que se registró y que dejó a un custodio muerto.
Guadalajara, Jal.- El Secretario de Seguridad del Estado, Juan Pablo Hernández, confirmó que 23 personas privadas de la libertad en el Centro Integral de Justicia Regional (Ceinjure) de Puerto Vallarta se fugaron tras el motín que se registró y que dejó a un custodio muerto.
“De momento la información que se tiene, tras el pase de lista, es que son 23 los PPL (Personas Privadas de la Libertad) que están evadidos”, dijo el mando.
“Este hecho ocurrió lamentablemente cuando llegaron grupos criminales que hicieron algunos disparos a las instalaciones”.
Hernández sostuvo que los delincuentes ingresaron al lugar después de usar un vehículo como ariete para derribar un portón.
El día de los hechos, MURAL informó que se había registrado una fuga de reos y que un policía custodio había perdido la vida, como consecuencia del operativo federal en Tapalpa que terminó con la vida del líder máximo del Cártel de Jalisco Nueva Generación, Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.
Hernández añadió que posterior a la fuga hubo conatos de riña que ya se controlaron después.
Número de residentes
El Ceinjure de Puerto Vallarta tiene una capacidad para mil 608 personas y se localiza en la Carretera a las Palmas, cerca de donde están las instalaciones principales de la Policía municipal y a un costado de los juzgados de control del Estado y de una base de la Policía de Jalisco.
Hasta finales del mes pasado, según el Gobierno federal, el lugar albergaba 743 internos.
“Se tenía más de 20 años sin que hubiera custodio muerto en cumplimiento del deber”, dijo un informante de la Secretaría de Seguridad.
La fuente se refería a los dos guardias que fallecieron cuando un grupo armado intentó rescatar a Miguel Ángel Arellano Valencia, plagiario, asaltante y experto en fugas de prisiones. En 2005, por otro lado, hubo otro caso cuando guardias llevaban a un interno al médico y fueron emboscados.
Con el caso más reciente suman tres los hechos de alerta registrados en la prisión en menos de un año.
Tras el incidente se desplegó un operativo sin resultados y se inició una indagatoria interna sobre los protocolos de vigilancia del penal. Diez días después, el 28 de noviembre, hubo una explosión seguida de incendio en el área de talleres del mismo penal, particularmente en la zona de reciclaje y carpintería.
Cuando el fuego fue controlado por autoridades y personal de emergencia, se localizaron dos internos sin vida y otros dos con lesiones leves.