Las autoridades instaron a la población a reportar cualquier sospecha de gusaneras en animales o lesiones atípicas en humanos.
Tlaxcoapan, Hgo.– Tras confirmarse el primer caso de Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en un hombre de 57 años en Tenango de Doria, la Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH) activó un protocolo de vigilancia intensiva. La estrategia se centra en grupos de alto riesgo, incluyendo pacientes diabéticos con heridas crónicas, ganaderos y productores de barbacoa.
La titular de la SSH, Vanessa Escalante Arroyo, advirtió que cualquier persona con heridas expuestas es susceptible a la infección, ya que la mosca deposita larvas que destruyen el tejido vivo.
”“Es vital verificar que no existan lesiones al aire libre. Estamos monitoreando a pacientes con diabetes para asegurar que sus heridas no queden expuestas al ambiente”, señaló la funcionaria durante el inicio de operaciones del “Doctor Vagón” en Tlaxcoapan.
Además de la atención clínica, se realizarán capacitaciones específicas para ganaderos y barbacoyeros, quienes mantienen contacto directo con los animales y actúan como primera línea de defensa en la detección de la plaga.
Aunque brigadas en comunidades como Doxey han descartado presencia del insecto en ganado y aves de corral de esa zona, las cifras estatales reflejan una dispersión considerable:
– Municipios afectados: 46 de los 84 municipios de Hidalgo registran casos acumulados.
– Cifras estatales: Se contabilizan 340 casos acumulados y 87 brotes activos en 32 demarcaciones.
– Ranking nacional: Hidalgo ocupa el octavo lugar en incidencias activas y el doceavo en casos acumulados, en una lista encabezada por Chiapas (6,491 casos) y Oaxaca (3,589).
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sedagro) encabeza los esfuerzos de contención, informando que la plaga no se limita al ganado bovino (62 casos activos), sino que ha escalado a animales de compañía, con un registro de 13 contagios en perros y tres en equinos.
Las autoridades instaron a la población a reportar cualquier sospecha de gusaneras en animales o lesiones atípicas en humanos, con el fin de frenar la propagación de esta larva que, hasta hace poco, se consideraba una amenaza estrictamente pecuaria.