El sitio, que tiene alrededor de 15 hectáreas, es un núcleo urbano, con plazas rodeadas de edificios palaciegos y religiosos, terrazas y humedales con canalizaciones hidráulicas
Todo indica que durante más de mil años, la ciudad ahora llamada Minanbé no ha sido vista ni tocada por seres humanos. Se encuentra tan alejada de cualquier camino o vereda en la Reserva de la Biosfera Calakmul, en Campeche, que el equipo de arqueólogos la llamó con la locución en maya yucateco que significa literalmente “no hay camino”.
Para Ivan Šprajc, del Centro de Investigación de la Academia Eslovena de las Artes y las Ciencias, la inexistencia de "callejones" –como llaman los exploradores de la zona a los caminos de tierra abiertos para la explotación maderera décadas atrás, y que han servido de guías para llegar a otros sitios–, era buena señal.
“En comparación de otros lugares en los que hicimos recorridos de superficie, aquí el acceso resultó mucho más difícil; sin embargo, en los últimos tres años, es el primero que encontramos intacto, no hay 'calas' de saqueo", comenta Šprajc en un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) publicado este lunes.
Las calas de saqueo son excavaciones o agujeros clandestinos que los saqueadores abren para robar piezas de valor histórico y, lamentablemente, son tan comunes en los sitios arqueológicos que el arqueólogo esloveno comenta que no encontrarlos "fue un descubrimiento, una gran sorpresa que nos llevamos".