La diputada Lorena de la Garza expuso en entrevista para El Heraldo Radio las altas cifras de afectaciones por el desgaste crónico y la necesidad de priorizar la estabilidad de los empleados
En entrevista para El Heraldo Radio, Lorena de la Garza, diputada por Monterrey, analizó el impacto del agotamiento y el desgaste laboral dentro del entorno productivo actual.
Explicó que existe una herencia cultural orientada al esfuerzo constante que se asocia con dinámicas como madrugar y trabajar intensamente para sobresalir en un ambiente competitivo. No obstante, advirtió que existe un límite claro entre el esfuerzo diario y la normalización del agotamiento extremo entre los empleados.
De acuerdo con los datos presentados por la funcionaria, la productividad y la competitividad económica han llevado a cruzar la línea del bienestar físico y emocional de la población activa.
Los indicadores señalan que más del 30% de los jóvenes reportan síntomas relacionados con la ansiedad o la depresión. Asimismo, precisó que 6 de cada 10 consultas médicas de carácter laboral se originan por padecimientos vinculados a la ansiedad o al desgaste crónico, conocido bajo el concepto de burnout.
La legisladora definió el burnout no como un cansancio pasajero o acumulado, sino como un estado de agotamiento crónico que suele manifestarse bajo la apariencia de condiciones que no corresponden con la realidad. Los empleados justifican su propia explotación para cumplir con los siguientes valores que sirven como justificación a no tomar un descanso sano.
Agregó que, debido a esta percepción errónea, los trabajadores identifican el problema solo después de haber cargado con las afectaciones durante varios meses.
La problemática se agrava por la falta de infraestructura de apoyo dentro de las organizaciones. De la Garza apuntó que solo 1 de cada 5 trabajadores considera que su espacio de trabajo implementa medidas efectivas para solucionar estas dificultades de salud.
Afirmó que la sociedad ha aprendido a confundir el agotamiento extremo con el mérito profesional, lo que induce a las personas a asegurar que se encuentran en óptimas condiciones cuando la realidad es distinta.
Finalmente, la diputada por Monterrey planteó la necesidad de reconfigurar la aproximación hacia este tema. Manifestó que la salud mental debe integrarse de forma prioritaria en las agendas corporativas, los planes escolares y el diseño de las políticas públicas.
Subrayó que este enfoque no debe verse como una concesión secundaria o un privilegio, sino como un elemento fundamental para el cuidado de los individuos que sostienen el dinamismo de la ciudad. Concluyó que el desarrollo laboral debe incluir la capacidad de reconocer el momento adecuado para detenerse, cuidarse y reincorporarse con mayor fortaleza.