El impacto de la prolongación de las negociaciones y la incertidumbre arancelaria sobre la economía mexicana se refleja en la inversión más que en el comercio
México mantiene su ventaja exportadora y se consolida como el principal socio comercial de Estados Unidos, pese a las barreras arancelarias impuestas por el presidente Donald Trump desde 2025. La incertidumbre por la demora de un acuerdo en torno al T-MEC podría afectar el crecimiento económico del país en los próximos dos años por una caída en la inversión, advierten especialistas.
En entrevista con Infobae México, el economista Gilberto García-Vázquez señala que las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos avanzan en la agenda general, pero los temas clave, como los aranceles automotrices, siguen sin resolverse y mantienen alta la incertidumbre.
García-Vázquez, investigador y especialista en la relación comercial México-Estados Unidos, detalla que en las tres primeras rondas de trabajo de 2026 los pendientes en la negociación bajaron de 54 a 14.
“Creo que el pragmatismo mexicano con el que ha venido negociando la Secretaría de Economía ha podido colocar a México en el mejor tramo disponible, en comparación con Canadá”, sostiene el economista.
Aun así, los asuntos que quedan son los más complejos para la economía mexicana, entre ellos las reglas de origen automotriz y la seguridad económica de la región de Norteamérica.
En abril de 2026, el presidente Donald Trump impone un arancel de 25% a la importación de automóviles, incluida la proveniente de México. Un mes después reduce la tasa para el país a 15%, con la condición de que los vehículos cumplan las reglas de origen establecidas.
Aún cuando está agendada una cuarta ronda para septiembre próximo, Gilberto García recuerda que los equipos negociadores estadounidenses han señalado ante el Congreso de su país que los avances sustantivos se proyectan hacia finales de 2026, e incluso algunos temas podrían extenderse hasta 2027.
“Los negociadores americanos en Estados Unidos, en el Congreso, están diciendo que ven más bien estos temas resolviéndose hasta el próximo año”.
El especialista destaca entre los puntos puntos más complejos está la sección 232, en la que EEUU mantiene un arancel del 25% sobre automóviles y autopartes que no cumplen las reglas de origen estadounidenses.
Si bien hay avances, un calendario prolongado antes de llegar a un acuerdo introduce un elemento de incertidumbre para las empresas y sectores productivos de México.
García-Vazquez subraya que el T-MEC se mantendrá vigente hasta 2036 y en los próximos 10 años puede llegar un nuevo acuerdo, sin embargo, alerta que una incertidumbre por las revisiones anuales podría desacelerar el ritmo de las inversiones en México, tal como lo busca el Plan México del gobierno federal.
El especialista advierte que esta postura estadounidense se ha convertido en una política permanente, más que en una respuesta coyuntural, por lo que México deberá aprender a negociar considerando este factor.
“Estados Unidos ha venido utilizando mecanismos de aranceles distintos y los ha venido utilizando de forma constante durante el último año, no es una tendencia, es más ya como una posición del gobierno estadounidense”.
Añade que la persistencia de estos aranceles ha generado efectos inmediatos en el sector automotriz, con una caída del 11.3 % en las exportaciones mexicanas de vehículos y autopartes hacia Estados Unidos en el primer trimestre del año.
Esta reducción se atribuye directamente a los aranceles y a la incertidumbre sobre las reglas del juego para el comercio bilateral.
Otro obstáculo relevante es la dinámica de negociación. Aunque el tratado T-MEC tiene una estructura trilateral, en la práctica las conversaciones se han dado por pares. Esto debilita la capacidad de México para formar alianzas con Canadá y limita las posibilidades de lograr acuerdos más ventajosos en bloque, señala Gilberto García-Vazquez.
Sin embargo, el investigador rescata que México se mantiene en una mejor posición respecto a Canadá.
“Estados Unidos ha tratado de manera distinta a México y Canadá; Canadá recibió un 50% de arancel sobre veinte mil millones de dólares en importaciones de lácteos, alcohol y vehículos”, señala con relación al anuncio que realizó la Casa Blanca el pasado 20 de julio.
En el corto plazo, el impacto de la prolongación de las negociaciones y la incertidumbre arancelaria sobre la economía mexicana se refleja en la inversión más que en el comercio.
Las exportaciones mexicanas a Estados Unidos han alcanzado cifras récord, con 54 mil millones de dólares en mayo y un acumulado de 558 mil millones de dólares en doce meses, lo que representa un crecimiento del 8 %.
No obstante, la inversión fija bruta y la inversión extranjera directa muestran señales de enfriamiento.
Aunque en 2025 México registró una inversión extranjera directa récord de 40 mil millones de dólares, solo el 18 % correspondió a nuevos proyectos, mientras que el resto fueron utilidades reinvertidas. En el primer trimestre de este año, la inversión nueva fue apenas del 7,2 %.
La prolongación de las revisiones anuales y la volatilidad arancelaria dificultan la toma de decisiones a largo plazo por parte de las empresas. Como advierte García-Vázquez, “un periodo prolongado de revisiones anuales dificulta la visibilidad de largo plazo y es donde las decisiones empresariales de inversión se fijan”.
Los pronósticos de crecimiento para México en el próximo año se sitúan entre el 1.8 y el 1.9 %, superiores a los de este año, pero sujetos a la evolución de las negociaciones y la estabilidad de las reglas comerciales.
La certidumbre sobre el calendario de resolución de los temas clave será determinante para el clima de inversión y, en consecuencia, para el desempeño económico de México en los próximos años.