El comercio clandestino de fauna silvestre genera graves daños en los ecosistemas y se consolida como una de las actividades delictivas con mayor movimiento financiero a nivel mundial
Cinthya Ruiz Esparza, experta en temas ambientales, aseguró que un fenómeno reciente que genera preocupación en los ecosistemas urbanos es el incremento en la adquisición de patos como animales de compañía. Aunque no se trata de una especie bajo esquemas de protección oficial, estos animales poseen una naturaleza silvestre y no doméstica.
La popularidad de estos animales derivó de la viralización del pato Merlín, una ave que ganó renombre en las redes sociales y que se convirtió en una de las figuras determinantes del torneo global de futbol.
La problemática, indicó en entrevista para El Heraldo Radio, radica en que la expectativa de vida de estas aves en entornos domésticos oscila entre los 10 y 15 años, un periodo para el cual la mayoría de los compradores no tiene la capacidad ni la conciencia requerida para asegurar su cuidado a largo plazo.
Esta situación se asemeja al denominado "Efecto Nemo", una tendencia observada tras el estreno de producciones cinematográficas que detonan compras masivas de especies específicas, como ocurrió en su momento con el pez payaso o los perros dálmata derivado de la aparición de estas especies en películas de la empresa Disney.
La experta aseguró que estas situaciones posteriormente derivan en un abandono generalizado de los animales ante la imposibilidad de darles la atención que requieren.
Indicó que en el contexto actual, donde se estima el abandono diario de aproximadamente 1,300 perros y gatos en el país, la introducción de fauna silvestre como los patos incrementará de forma notable las estadísticas de desatención en los próximos meses.
Los hogares urbanos no cuentan con la infraestructura ni el diseño necesario para albergar estas especies fuera de su hábitat natural. Debido a esto, la especialista instó a no mantener este tipo de adquisiciones en el hogar urbano.
El tráfico ilegal de especies no solo afecta de manera directa a los ejemplares sustraídos de sus hábitats, sino que representa una de las principales amenazas de extinción para múltiples especies y un factor determinante en el desarrollo de desequilibrios ecológicos y ambientales a escala global.
A nivel internacional, el tráfico de especies se consolida actualmente como el cuarto comercio ilegal más lucrativo del mundo. Esta actividad delictiva se sitúa solo por debajo del tráfico ilegal de drogas, el de personas y el de armas.
A pesar de los esfuerzos de concientización, persiste la tendencia de adquirir animales silvestres, como aves o pericos australianos, para mantenerlos en espacios domésticos, una condición de cautiverio que contradice su temperamento y altera sus condiciones naturales de desarrollo.