Registros del C-4 y testimonios de su entonces Secretario de Seguridad y del Secretario General de Gobierno desmienten al exgobernador
Ciudad de México.— La versión que el exgobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero, sostuvo durante años sobre cuándo se enteró de los ataques contra estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014 quedó en entredicho por registros oficiales y testimonios de integrantes de su propio gabinete.
De acuerdo con la documentación revisada por Animal Político, Aguirre aseguró ante autoridades ministeriales que tuvo conocimiento de los hechos hasta aproximadamente las 22:30 horas de aquella noche. Sin embargo, declaraciones de su entonces secretario general de Gobierno y del secretario de Seguridad Pública, así como registros del Centro de Comando, Control, Comunicación y Cómputo (C-4), indican que el mandatario estatal tenía información sobre lo que ocurría en Iguala desde antes de esa hora.
La reconstrucción de los hechos cobra relevancia tras la captura del exgobernador y en medio de los avances de las investigaciones sobre la desaparición de los 43 normalistas.
Las llamadas que contradicen la versión de Aguirre
Según la declaración de Humberto Salgado Gómez, entonces secretario general de Gobierno de Guerrero, alrededor de las 21:50 horas recibió una llamada del gobernador para preguntarle si tenía información sobre lo que estaba ocurriendo en Iguala.
Por separado, el entonces secretario de Seguridad Pública estatal, Leonardo Octavio Vázquez Pérez, declaró que aproximadamente a las 22:00 horas recibió una llamada de Aguirre, quien le ordenó trasladarse de inmediato a Iguala porque ya estaba enterado de los acontecimientos.
Los testimonios fueron incorporados a las investigaciones del caso y posteriormente analizados en documentación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Estos registros colocan al gobernador en comunicación con sus principales responsables de seguridad y de política interior entre las 21:50 y las 22:00 horas, es decir, antes de la hora en la que aseguró haberse enterado oficialmente de los ataques.
“Ya lo sé”: los registros de la CNDH
La documentación también refiere una llamada de un asesor que preguntó a Aguirre si tenía conocimiento de lo que ocurría en Iguala.
De acuerdo con los registros citados, el entonces gobernador respondió que sí y aseguró que ya había girado instrucciones para que el procurador estatal, Iñaky Blanco Cabrera, y el secretario de Seguridad se trasladaran a Iguala para atender la situación.
La información contradice la versión de que el mandatario permaneció sin conocimiento de la gravedad de los hechos hasta las 22:30 horas.
Para Ángela María Buitrago Ruiz, exintegrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), las autoridades de Guerrero comenzaron a tener conocimiento de los ataques desde aproximadamente las 21:16 horas.
“Yo creo que las autoridades de Guerrero se enteraron desde las 9:16 de la noche de las agresiones, los disparos y la persecución que estaba haciendo la policía contra los estudiantes”, señaló la especialista en entrevista con Animal Político.
Los registros del sistema estatal de seguridad también cuestionan la idea de que las autoridades desconocían lo que ocurría en Iguala.
Los estudiantes habían sido monitoreados desde su salida de Tixtla, alrededor de las 18:00 horas, y la información sobre sus movimientos era transmitida entre los centros de comando de Chilpancingo e Iguala.
Para las 21:40 horas, el C-4 de Iguala ya había recibido reportes sobre detonaciones de arma de fuego y personas heridas en las inmediaciones de la calle Miguel Hidalgo y el Periférico Norte.
Conforme avanzaron los ataques, los reportes se acumularon. Para las 22:30 horas, el sistema había registrado al menos 10 reportes de emergencia de la Secretaría de Seguridad Pública en los que se advertía que estudiantes normalistas eran perseguidos y atacados por policías municipales.
Los informes incluso señalaban que había normalistas heridos de bala.
La información llegaba minuto a minuto
La exintegrante del GIEI explicó que los reportes no se limitaban a señalar que había disparos, sino que permitían reconstruir los movimientos de los estudiantes mientras eran perseguidos.
De acuerdo con el análisis de las bitácoras, habitantes de Iguala reportaban al C-4 la persecución de los jóvenes por diferentes calles de la ciudad y alertaban sobre la presencia de camionetas y disparos.
Para Buitrago, esto demuestra que la información sobre lo que ocurría estaba disponible para las autoridades vinculadas con la seguridad pública estatal.
La pregunta, entonces, no solamente es cuándo se enteraron, sino qué hicieron después de recibir los reportes.
Policía Estatal decidió no salir
Mientras los estudiantes eran perseguidos y atacados, la Policía Estatal tenía información sobre lo que estaba ocurriendo.
Según los registros citados en la investigación, a las 21:42 horas la jefatura de la Policía Estatal en Iguala determinó no salir del cuartel y concentrarse en reforzar la seguridad de sus instalaciones y del Centro de Reinserción Social de Tuxpan.
El argumento utilizado fue la falta de personal.
La decisión habría sido respaldada vía telefónica por mandos superiores, incluido el entonces secretario de Seguridad Pública, Leonardo Octavio Vázquez Pérez.
Para Buitrago, esta determinación representa una de las interrogantes que todavía deben esclarecerse.
La especialista cuestionó la versión sobre un supuesto acuartelamiento de los elementos estatales y señaló que el análisis de las comunicaciones apunta a que había policías fuera de las instalaciones.
La intervención estatal llegó horas después
Aunque las comunicaciones registradas muestran que funcionarios estatales tuvieron conocimiento de los ataques durante la noche, la presencia de los principales funcionarios de seguridad en Iguala ocurrió varias horas después.
El informe de acciones del Gobierno de Guerrero establece que la comitiva integrada por el procurador Iñaky Blanco Cabrera, el secretario de Seguridad Leonardo Octavio Vázquez Pérez y el secretario de Salud, Lázaro Mazón, llegó a Iguala durante las primeras horas del 27 de septiembre, después de las 03:00 o 04:00 horas.
Esto significa que durante las horas más críticas de la agresión y la desaparición de los estudiantes no hubo presencia de los principales responsables estatales de seguridad en el lugar, de acuerdo con los documentos citados.
Testimonios de sobrevivientes y del periodista Sergio Ocampo Arista también han señalado la ausencia de autoridades estatales y ministerios públicos durante buena parte de la madrugada.
Una pregunta que permanece abierta
Para Buitrago, la información disponible plantea responsabilidades que deben seguir siendo investigadas.
La especialista sostiene que las autoridades estatales tenían acceso a información suficiente para conocer que los estudiantes estaban siendo perseguidos y atacados y, por lo tanto, debieron intervenir para protegerlos.
La reconstrucción de las comunicaciones y de los reportes del C-4 modifica así una de las piezas centrales de la versión sostenida durante años por Aguirre: la idea de que desconocía la magnitud de los hechos hasta las 22:30 horas.
Los registros citados muestran que funcionarios de su gabinete ya estaban recibiendo información sobre los ataques antes de esa hora y que el propio gobernador había establecido comunicación con ellos.
Más de una década después de aquella noche, el momento exacto en que las autoridades conocieron los ataques vuelve a ocupar un lugar central en la investigación sobre qué ocurrió antes, durante y después de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Con información de Animal Político