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A la Rotonda de las Personas Ilustres, los restos del ingeniero Cárdenas

Junto a la familia del político, la Presidenta de la República y la jefa de Gobierno formaron parte de las guardias de honor frente al féretro.

Junto a la familia del político, la Presidenta de la República y la jefa de Gobierno formaron parte de las guardias de honor frente al féretro.
La Jornada
ZOCALO | MONCLOVA
10-31-2026
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Aquella consigna de hace 38 años rompió ayer el silencio: “¡El pueblo votó y Cárdenas ganó!”, a lo que las decenas de personas congregadas en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes respondieron con un largo aplauso para despedir al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien falleció este miércoles con 92 años de edad.

El máximo recinto cultural del país abrió sus puertas para rendir un homenaje de cuerpo presente al precursor de la lucha democrática en el México moderno. Un “hombre valiente” cuyos restos reposarán –a iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo– en la Rotonda de las Personas Ilustres.

El espacio, tradicionalmente destinado a las grandes figuras del arte, se convirtió ayer en escenario para honrar a uno de los líderes que contribuyó a modificar el rumbo político del país.

Fue la jefa del Ejecutivo quien por la tarde encabezó la ceremonia oficial y, al recordar la lucha del tres veces candidato presidencial, planteó: “Quisiéramos llevarlo, si la familia así lo permite, a la Rotonda de las Personas Ilustres”. La propuesta fue recibida con un sonoro aplauso.

Al final del homenaje, en breve entrevista, Lázaro Cárdenas Batel, hijo mayor de Cárdenas, confirmó que accederían para que su padre fuese reconocido con ese mérito.

Ciudadanía conmovida

La ciudadanía respondió a la convocatoria para despedir al ingeniero. Al grito de: “¡Cuauhtémoc vive, la lucha sigue!”, decenas de personas ingresaron al palacio de mármol para brindar el adiós al histórico líder de la izquierda mexicana. Mientras una banda musical interpretaba sones purépechas.

La carroza que trasladó sus restos desde el Panteón Francés, donde fue velado la víspera, llegó 20 minutos antes de la una de la tarde. El féretro, cubierto con dos banderas nacionales, fue recibido con aplausos y vítores. Sus hijos: Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel, montaron la primera guardia de honor. Más tarde, hicieron lo propio la Presidenta y la jefa de Gobierno, Clara Brugada.

Su despedida estuvo marcada por la inevitable referencia a su padre, el general Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México entre 1934 y 1940, cuya figura marcó profundamente la historia política y social del país.

Guadalupe Díaz, representante de un pueblo indígena purépecha, afirmó en el homenaje que los dos tatas Cárdenas –el general y el ingeniero– “fueron los iniciadores” para que hoy en día las comunidades indígenas y afromexicanas sean sujetas de derechos. “Siempre quedarán en nuestros corazones”, mencionó.

Cuauhtémoc Cárdenas llevó un apellido asociado a decisiones trascedentes en el México posrevolucionario: la expropiación petrolera, la reforma agraria y el asilo a los refugiados españoles que escapaban de la guerra civil, se recordó en el acto.

Pero su trayectoria política no se basó en el legado de su padre. El ingeniero construyó su propio camino, en particular cuando se enfrentó –junto a Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo– al rumbo marcado por el partido hegemónico (PRI) y fundar la Corriente Democrática en 1987.

La dimensión de ese distanciamiento quedó plasmada en la elección presidencial de 1988, cuando compitió contra el candidato priísta Carlos Salinas de Gortari, en unos comicios marcados por la caída del sistema de cómputo y las denuncias de fraude electoral.

Ese episodio abrió una nueva etapa de movilización política y organización de la izquierda mexicana.

Presente en el homenaje, el investigador universitario Antonio Tenorio Adame –quien presume que conoció al ingeniero en 1961– afirmó en entrevista que en la elección presidencial de 1988 lo que estuvo realmente de fondo fue la suscripción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Testigo de lo que sucedía en las entrañas del sistema político –era parte del PRI entonces–, Tenorio refirió que Miguel de la Madrid y Salinas “habían entregado la Presidencia a Estados Unidos porque lo que estaba en juego fue el TLCAN. Si Cuauhtémoc hubiera sido presidente, la versión del Tratado hubiera sido otra y no en favor de los Bush”.

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue el mensaje de Imanol Ordorika, investigador de la UNAM, quien recordó que en 1987 representantes del Consejo Estudiantil Universitario –en el que militaba la hoy Presidenta de la República– se reunieron con Cárdenas en casa de la maestra Ifigenia Martínez.

Eran jóvenes que desconfiaban de cualquier figura proveniente del partido oficial. El ingeniero acababa de romper con el PRI, pero eso no bastaba para ganarse su confianza. Él les respondió: “Es lo menos que se puede esperar. La confianza se construye con hechos”.

Al paso de los años, Cárdenas se ganó a esos universitarios. “Integridad, coherencia y compromiso. No son palabras de ocasión. Son la descripción exacta de una vida (…) Aquella tarde de 1987 le dijimos que desconfiábamos. Usted nos respondió que la confianza se construye con hechos. Y con los hechos de toda una vida se ganó la nuestra”, rememoró Ordorika.

Afuera de Bellas Artes, las historias personales se mezclaban con los recuerdos de las grandes movilizaciones políticas. Gelasio Pablo Santiago llegó desde Oaxaca para despedir al ingeniero: “Fue un líder que luchó contra el PRI cuando no era nada fácil. Arriesgó su vida para que este país cambiara”.

María Guadalupe Gutiérrez, de 70 años, recordó haber participado en las movilizaciones del 88. Para ella, el país tiene “una deuda” con Cárdenas: “fue él quien empezó y siguió” en la lucha por la democracia.

La despedida también reunió a nuevas generaciones. Balam Velázquez, estudiante universitario de 19 años, contó que conoció personalmente al ingeniero en la Cámara de Diputados hace dos años.

Sus primeras referencias a Cárdenas se las dejó su abuela, quien participó en los mítines contra el fraude electoral del 88. Fue ella quien le contó al joven sobre esa época de lucha en las calles. Ayer, Balam llegó hasta Bellas Artes para despedir al hombre que conoció por esos relatos. El periodista y cronista Jaime Whaley, quien fue vecino del ingeniero en la colonia Roma, lo recordó como una persona afable y cercana.

El homenaje reunió a distintas generaciones: a quienes caminaron junto a Cárdenas en las calles, a los que encontraron en él una referencia para incorporarse a la política y a aquellos que conocieron su trayectoria por relatos de padres y abuelos.

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