Un testimonio relató cómo los conflictos y las agresiones físicas eran una constante en las paredes vecinas
Monclova, Coah.- Un habitante de la casa contigua al domicilio donde ocurrió el feminicidio de Silvia Aracely Ochoa Ramos, de 38 años, reveló que la tragedia del domingo en la colonia Del Río es el desenlace de un largo historial de violencia doméstica que los vecinos atestiguaron en silencio durante años.
El testigo, quien solicitó anonimato por la cercanía con el lugar del crimen, relató con impotencia cómo los conflictos y las agresiones físicas eran una constante en las paredes vecinas, rompiendo la imagen pública de “hombre respetuoso” que el agresor intentaba proyectar en el sector.
Detalló que las fricciones y los episodios hostiles no eran un secreto, pues los muros de la vivienda en la calle Nísperos resonaban con frecuencia debido a los pleitos de la pareja.
A pesar de que la víctima ya no residía en el sitio y sólo acudía a pasar la noche de manera esporádica, su presencia solía detonar la conducta del sospechoso, quien está prófugo de la justicia y es buscado por las autoridades estatales.