Vive en soledad en su pozo, sin visitas de pareja ni amigos, pero los vecinos lo conocen y ocasionalmente le brindan comida o trabajo.
Monclova, Coah. En un lote baldío de la colonia Chinameca, Juan Ignacio Ramón García convirtió un pozo excavado a mano en su hogar desde hace más de seis meses.
Los vecinos lo apodan El Chapo, en referencia al narcotraficante que cavó un túnel para escapar de prisión, aunque en este caso la historia es diferente.
Juan Ignacio tiene 36 años y nació en Monclova, su vivienda subterránea alberga un colchón, ropa y algunas pertenencias.
Sus problemas de adicción lo llevaron a ser excluido del círculo familiar, pero antes de vivir bajo tierra, Juan Ignacio trabajó como conductor de tráiler, conoce varios oficios y actualmente sobrevive lavando carros y limpiando patios para los vecinos.
La excavación le tomó varios meses de trabajo intermitente con herramientas que encontró en los alrededores, pero según afirma, la estructura es sólida y no permite el paso del agua cuando llueve.
Vive en soledad en su pozo, sin visitas de pareja ni amigos, pero los vecinos lo conocen y ocasionalmente le brindan comida o trabajo.