Una sonrisa, un abrazo, una palabra, quedarse al lado de alguien que se siente solo, puede hacer la diferencia
Monclova, Coah.- Hay veces que la vida se pone complicada, que uno no ve la salida o que parece que los problemas no tienen fin; si pasa por esa situación, respire, abrace a su niño interior y busque en su memoria un recuerdo feliz.
Porque, aunque en ese instante piense lo contrario, la vida tiene momentos por los que merece ser vivida.
Es cierto que el acelerado ritmo de vida, la falta de oportunidades, las deudas, el mal manejo de las emociones y hasta la falta de vacaciones, pueden orillar a alguien a tomar la terrible decisión de atentar contra su vida, pero también es cierto que, dentro de esa maraña de caos, siempre hay una lucecita de esperanza.
Fenómeno munltifactorial
Expertos de la Universidad Autónoma de Coahuila, integrantes de la Mesa Interinstitucional para la Prevención del Suicidio, coinciden en que no se puede tomar en cuenta sólo un factor para tratar de comprender por qué Saltillo sigue teniendo altos índices de suicido, por lo que recomiendan analizar el entorno y, en la medida de lo posible, tratar de mejorarlo.
Y es que, el suicidio es un fenómeno multifactorial que abarca problemas mentales, económicos, sociales, emocionales y físicos, es decir, no existe una razón concreta que pueda llevar a una persona a tomar esta decisión.
Sin embargo, los resultados de los estudios han detectado que las largas jornadas laborales, los cambios de turnos en las fábricas, la precariedad salarial, las viviendas cada vez más pequeñas, la falta de agua, el tráfico que cada vez está más pesado, realmente están afectando a los habitantes de Saltillo.
Y aunque hay avances importantes con el Programa Estatal de Salud Mental, impulsado por el gobierno de Coahuila; y políticas públicas de atención médica psiquiátrica y psicológica, siempre hace falta ayuda, y en este sentido, todos podemos ser agentes de cambio.
Las señales
Ignorar al adolescente que dice sentirse triste; al trabajador que reconoce tener problemas de ira; a la señora que llora “de la nada”; a un abuelito que manifiesta su deseo de morir, puede resultar en suicidios, atentados, tiroteos y asesinatos, de ahí la urgencia de dejar de minimizar los trastornos psicológicos.
Una sonrisa, un abrazo, una palabra, quedarse al lado de alguien que se siente solo, puede hacer la diferencia, y recordar que la vida siempre merece ser vivida.