La partida del motociclista deja un profundo vacío entre sus compañeros de ruta
Monclova, Coah.- Entre el estruendo de los motores y una caravana conformada por más de 50 motociclistas, la comunidad bíker dio el último adiós a Rafael Silva Hernández, conocido cariñosamente como “Rafa Silva”, cuyos restos llegaron este fin de semana al municipio para recibir cristiana sepultura.
El cortejo fúnebre, que acompañó el traslado desde Saltillo y posteriormente cerca de las 11:30 horas, más motociclistas se unieron en el paradero Monky´s de Castaños, para recorrer la carretera 57 hasta la funeraria de la Sección 147 en Monclova, culminando con el trayecto final hacia el panteón de Estancias. La partida del motociclista deja un profundo vacío entre sus compañeros de ruta, quienes recordaron su trayectoria y la pasión con la que vivía cada rodada.
El trágico desenlace ocurrió tras varios días de agonía en un hospital de la capital del Estado, luego de que el pasado fin de semana sufriera un severo accidente tras participar en el evento denominado “Sinvergüenzas”, celebrado en la zona sureste de Coahuila.Testigos del percance relataron los momentos críticos previos al deceso recordaron que fue un accidente provocado por acumulación de agua en el pavimento y que se registró cuando se dirigían a descansar.
“Nos dirigíamos a descansar, iba para su hotel, nosotros detrás de él, cuando por un derrame de agua cae y se golpeó la cabeza, llamamos a los paramédicos, fue al hospital, pero lamentablemente falleció”, relató Guadalupe García Nava.
Por su parte, José María Sáenz, presidente de Moto Club, destacó la influencia que Silva tuvo dentro de la fraternidad local, subrayando que su incursión en el mundo de las dos ruedas marcó el inicio de muchos otros en esta disciplina.
“Él era siempre alegre, bien bailador, solidario, se fue pronto, tenía una lealtad bíker, traía pasión por las venas, no fue su primer accidente, pero ahora lamentablemente se nos fue”, expresó con pesar.
Con este último recorrido escoltado por cascos, chamarras de piel y el característico rugir de los motores que tanto amó, familiares, amigos y hermanos de ruta despidieron a “Rafa Silva”, consolidando su legado dentro del motociclismo coahuilense.