Guardias del antro le propinan golpiza, mientras policías municipales dicen que sufrió una ‘caída’ en la patrulla y se golpeó
Monclova, Coah.- “Casi lo matan a golpes y todavía quieren ocultar la verdad”, denunció con desesperación Aydé Maltos, hermana de Omar Abimael Maltos Gelacio, de 27 años, quien se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Amparo Pape de Benavides tras haber sido brutalmente torturado por los guardias de seguridad de un bar.
Ante la gravedad de los hechos, ayer Aydé Maltos acudió formalmente a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE) para interponer una denuncia penal ante el Ministerio Público, exigiendo justicia y cárcel tanto para los agresores como para los elementos policiacos que intentaron fabricar una coartada.
De acuerdo con la denuncia presentada por la familia, los elementos de la Policía Preventiva redactaron un parte informativo plagado de falsedades, en el cual aseguraban cínicamente que Omar Abimael se había fracturado la mandíbula y presentaba múltiples contusiones debido a una “caída accidental” dentro de la patrulla durante su traslado.
Sin embargo, las graves lesiones que presenta el joven contradicen por completo la versión oficial de los uniformados.
Testigos presenciales confirmaron que los guardias del centro nocturno lo sacaron del baño por haberse tardado más de lo normal y después se ensañaron con él de forma salvaje, aplicándole técnicas de tortura que evidencian una preocupante capacitación en tácticas de violencia extrema.
Las secuelas de la agresión mantienen a Omar Abimael en condiciones sumamente críticas. Debido a la complejidad de las fracturas y el daño severo en su rostro y cuerpo, el cuerpo médico del Hospital Amparo Pape de Benavides analiza su traslado urgente a una clínica de alta especialidad en la ciudad de Monterrey, con la esperanza de evitar un desenlace fatal.
De la misma manera, la familia Maltos Gelacio hizo un llamado enérgico al Fiscal General del Estado para que la carpeta de investigación no quede archivada, exigiendo que se castigue con todo el peso de la ley a los guardias del bar y a los policías coludidos en este intento de encubrimiento.