Mario Coria y Carlos Elizondo coinciden en que el caso CIESA solo prolongó la incertidumbre; esperan que el nuevo consorcio presente un plan viable.
Monclova, Coah.— Empresarios de la Región Centro coincidieron en que la oferta de Antonio Domínguez, de la empresa CIESA, por Altos Hornos de México (AHMSA) nunca fue seria, y que su caída solo hizo perder tiempo y frustró las esperanzas de miles de familias. Ahora, piden conocer a fondo la propuesta del consorcio que formarían Cargill y Afirme, a la que ven como la alternativa más viable.
Mario Coria señaló que la jueza del concurso mercantil cometió un error al dar entrada a la propuesta sin que estuviera depositada la fianza de garantía que marcaba el procedimiento de subasta.
Lo que más molesta a la iniciativa privada, dijo, es que la oferta entusiasmó a muchos trabajadores y familias de la región, que veían una posibilidad de venta a cuatro años de la paralización de la siderúrgica y un regreso a la normalidad de "el Monclova de antes".
Coria explicó que la información con la que cuentan es que el consorcio entre dos de los acreedores más grandes de la siderúrgica era la propuesta más viable que había encontrado el síndico, hasta que Domínguez se presentó en el juzgado y ofreció pagar una cantidad superior.
Al hablar de pagar más y hacer crecer la empresa, la jueza le dio entrada. Aunque reconoció que aún no conocen la propuesta de fondo, adelantó que buscarán platicar en las próximas semanas con el síndico para revisarla y, si resulta buena, respaldarla.
Por su parte, Carlos Elizondo afirmó que desde hacía dos semanas el sector empresarial veía la oferta de Domínguez como completamente alejada de cualquier realidad comercial y recordó que, mientras la postura legal era de 1,127 millones de dólares, el empresario ofreció 1,400 millones de dólares y prometió además hacer a la empresa 12 veces más grande, lo que consideró una farsa.
Elizondo sostuvo que, de haber contado con respaldo económico, Domínguez no habría esperado hasta el último momento y habría acudido la semana siguiente con sus abogados a depositar la fianza, acordar con el síndico y la jueza los plazos de pago y presentar un plan, por lo que, para él, la falta de seriedad quedó clara desde el inicio.