Llama Iglesia Católica a no cerrar el corazón al amor de Dios, para sanar las heridas
Monclova, Coah.- Durante la homilía dominical de este domingo 13 de septiembre, Monseñor Néstor Martínez Sánchez llamó a la comunidad católica a reflexionar sobre la importancia del perdón.
Al abordar las lecturas correspondientes a este domingo, el religioso centró su mensaje en la pregunta que Pedro hizo a Jesús respecto a cuántas veces debía perdonar a quien lo ofendiera, recibiendo como respuesta que no eran siete veces, sino “setenta veces siete”, como una forma de señalar que el perdón no debe tener límites.
Martínez Sánchez explicó que esta expresión tiene un antecedente en el libro del Génesis, donde aparece como parte de la historia de una generación marcada por la violencia, la venganza y el deseo de hacer daño.
Sin embargo, señaló que Jesús retoma la cifra para darle un sentido completamente diferente: no como una justificación para la venganza, sino como una invitación permanente a perdonar.
‘Formamos parte de una familia’
El llamado, dijo, es a que las personas reconozcan que son hijos de Dios y que, por medio del bautismo, forman parte de una familia que debe distinguirse por el amor, la misericordia y la búsqueda del bien.
Explicó que ese número de 70 veces siete ya lo conocían los judíos, porque aparece en el Génesis capítulo cuatro con Lamec, tataranieto de Caín. Caín, quien mató a su hermano Abel por envidia, dio origen a una generación malvada y perversa.
Lamec, dijo, se jactaba de su maldad, tuvo dos mujeres, hería a quien lo rozaba y hasta componía cánticos alabando sus fechorías, como ahora los corridos que alaban a personajes. En uno de esos cantos decía: “Si Caín fue vengado siete veces, yo seré 70 veces siete”.
“Él es el primero que habla de este número, pero negativamente, diciendo ‘conmigo nadie se mete, el que me la hace la paga’”, expuso.
Jesús retoma esa cifra pero para invertirla, no para vengarse, sino para perdonar siempre.
“Nosotros no pertenecemos a esa generación malvada y perversa que busca y genera el mal. Por el Bautismo somos hijos de Dios, miembros de la familia de Dios, con un padre amoroso y misericordioso”, fue parte de la reflexión del sacerdote, quien invitó a los fieles a analizar sus propias actitudes y evitar convertirse en generadores de violencia, rencor o daño hacia los demás.
Exhorta a no ‘impermeabilizar’ el corazón contra misericordia
En su explicación, utilizó como ejemplo la impermeabilización de los techos durante la temporada de lluvias. Señaló que, de manera semejante, las personas suelen “impermeabilizar” su corazón después de sufrir heridas, colocando capas para evitar volver a ser lastimadas.
Sin embargo, advirtió que cerrar completamente el corazón también impide que el amor y la misericordia de Dios puedan llegar hasta esas heridas.
Por ello, invitó a mantener un corazón “permeable” al amor de Dios, permitiendo que sea Él quien sane y restaure las heridas provocadas por las ofensas, en lugar de esperar indefinidamente a que otra persona llegue a pedir perdón para comenzar a sanar.
El mensaje también puso énfasis en el poder del amor dentro de las familias.
Monseñor Martínez señaló que un padre puede llegar a ser capaz de perdonar incluso después de haber sido gravemente herido por un hijo, porque existe un amor que está por encima de la ofensa.
A partir de esa reflexión, pidió a los fieles trasladar ese ejemplo al amor de Dios y reconocer la dimensión de su misericordia.