En el marco de la celebración del Décimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario
Monclova, Coah.- En el marco de la celebración del Décimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario, el diácono Isaac Cortés, de la Parroquia Santiago Apóstol, exhortó a los fieles a asumir con responsabilidad la misión apostólica de la Iglesia, destacando que ésta sólo puede realizarse a través de dos elementos fundamentales: la compasión y la acción.
Durante su reflexión dominical, basada en el Evangelio de San Mateo, el ministro recordó el pasaje en el que Jesús observa a las multitudes y se compadece de ellas al verlas “extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor”, para posteriormente enviar a sus doce apóstoles a anunciar el Reino de Dios y atender las necesidades de los más vulnerables.
Isaac Cortés explicó que la compasión constituye el primer paso para cumplir la misión encomendada por Cristo, ya que implica mirar a las personas con los mismos ojos con que Jesús las contempla.
“Necesitamos como Iglesia tener una visión compasiva ante los demás. Muchas veces buscamos una autocompasión, centrada en nuestros propios problemas y sufrimientos, pero el Evangelio nos invita a salir de nosotros mismos y a dirigir nuestra mirada hacia quienes nos necesitan”, expresó.
El diácono señaló que la verdadera compasión va más allá de sentir lástima por quien atraviesa una dificultad. Explicó que se trata de reconocer la dignidad de cada persona, acercarse a ella y responder a sus necesidades de manera concreta.
“A veces vemos a los enfermos o a quienes solicitan ayuda y preferimos ignorarlos o evitar el contacto. Eso no es compadecerse. La auténtica compasión implica mirar al otro como un hermano y actuar en consecuencia”, destacó.
Asimismo, indicó que el segundo pilar de la misión cristiana es la acción, entendida como el compromiso de servir y trabajar por la Iglesia mediante la oración y el servicio a los demás.
Recordó la frase de San Benito, “Ora et Labora” (Ora y trabaja), como un ejemplo de la forma en que los creyentes deben involucrarse activamente en la vida de la comunidad cristiana.
“Para que la Iglesia pueda caminar necesita estos dos pies: la compasión y la acción. Si uno de ellos falta, la misión se dificulta. Debemos orar, trabajar y servir para llevar adelante el mensaje de Cristo”, afirmó.