“Lo llevo en la sangre”. Así resume Francisco Alberto Alfaro Herrera, su vida entre la tecnología y las montañas.
Monclova, Coah.- “Lo llevo en la sangre”. Así resume Francisco Alberto Alfaro Herrera, su vida entre la tecnología y las montañas.
El monclovense, comentó para Zócalo de Monclova, por qué desde los 15 años no ha parado de subir cerros, meterse a cuevas, escalar, hacer rappel y lanzarse en paracaídas.
Hijo de Lupita Herrera y de Francisco Alfaro (el hombre que trajo los Scouts a Monclova en los años 70 y falleció en 1982 cuando él tenía apenas seis años), Paco creció sin su padre, pero con su legado.
Casado con Juani Espinoza, con quien tiene dos hijas, Anahí y Allison Alfaro Espinoza, de profesión Ingeniero Mecánico Electricista con especialidad en Electrónica y Electricidad. Actualmente se desarrolla en IT, da asesoría técnica en universidades y colegios privados en cuestiones de informática, centros de datos y cámaras de seguridad.
“Es algo muy extraño porque trabajo día a día con eso y de repente necesito desconectarme por completo hasta del celular, pero son muy gratificantes esos momentos en la montaña, donde puede uno tener introspección”, dice.
Su historia con lo extremo empezó a los 15. “Creo que me fue inculcado. Mi papá murió cuando tenía seis años, pero yo creo que alrededor de los 15 años empecé a organizar con mis mismos amigos de la secundaria salidas a La Gloria, a acampar. Nos salíamos tres veces al año”. De ahí no paró. 35 años activo.
El camino, su manda
Su aventura más reciente: El Camino de Santiago. Lo traía en su wishlist (Lista de deseos) desde hace cinco años.
“Ese camino es un parteaguas, hay una energía que no te puedo describir”. Recorrió 400 kilómetros del Camino Francés, de León a Santiago de Compostela.
El total son 780 km desde Saint Jean Pied de Port, Francia, cruzando a Roncesvalles. Lo hizo con una hermandad de 8: tres mexicanos monclovenses, un holandés, un alemán, dos de República Checa y dos de Estados Unidos, todos con su carnet sellado, pueblo por pueblo recorrido en el Camino de Santiago.
“Antes de irnos fuimos a misa aquí en Monclova a Santiago Apóstol, que es el mismo patrono. Ahí empezó nuestra peregrinación”.
Su motivo fue una promesa con su amigo, el ex juez Juan Carlos Carranza. “Me dijo: nos vamos Paco, dame un año para acomodar lo laboral. Ya acercándose la fecha le detectaron una enfermedad y falleció. Yo lo traía como una manda, un pendiente moral”, expresó.
Siguiendo la tradición, llevó una piedra desde Monclova para dejarla en la Cruz de Ferro. “La vas intencionando, se la dedicas a una persona”, comentó Alfaro Herrera.
Caminó 20 a 25 km diarios, con 10 kilos en la mochila: sleeping chico, cinco cambios de ropa, botas para lluvia. Se preparó dos meses caminando por el bulevar Pape con libros en la mochila.
“Se dice que la mochila, te pesa más la carga emocional que lo que traes realmente”.
No es caro, dice: albergue municipal 10 euros, hostal 20 euros, hasta servicio de taxi para la mochila. Ya casi palomea su bucket list. Ahora mira a EU: Big Bend, Gran Cañón y Yellowstone, porque desde la pandemia ya no va al centro-sur por la inseguridad.
Realmente, concluyó Paco Alfaro, lo recomiendo, es “100 % alimento del alma”.
El camino de Santiago: ¿qué significa?
Es la ruta de peregrinación más importante del mundo. Desde el siglo IX millones caminan a la Catedral de Santiago de Compostela, donde se venera la tumba del Apóstol Santiago.
Significado: Religioso (manda, penitencia, fe), espiritual (introspección, parteaguas), cultural y deportivo. Al finalizar se otorga La Compostela.
Su ruta: Camino Francés, 780 km totales desde Saint Jean Pied de Port (Francia). Paco hizo 400 km de León a Santiago.
Símbolos: La vieira, la flecha amarilla y la Cruz de Ferro, donde dejó su piedra traída de Monclova.
Supera desafíos
Actualmente practica camping, escalada, rappel, tirolesa, rafting, kayak, buceo, espeleología, alta montaña, senderismo, mountain bike, cañonerismo y paracaidismo.
En Coahuila escaló lo más alto: El Morro y La Viga en Arteaga, con 3 mil 700 metros sobre el nivel del mar. Fuera, alta montaña en Pico de Orizaba, Iztaccíhuatl y Nevado de Toluca. “El Popocatépetl ahorita no se puede, está en fase amarilla”.
Saltar en paracaídas, en Lexington, Texas, con su mentor, el ingeniero de AHMSA, Héctor Carvajal.
“Es algo que necesito hacer una vez a la semana, una vez cada 15 días para desconectarme del bullicio, del tráfico, de las redes sociales, del burnout laboral”, asegura.
Y lo recomienda 100 % como alimento del alma: “Este fin de semana me desconecto de las redes, no pasa nada. Si realmente los van a buscar, van a ir a tocarles la puerta”.