A practicar el amor al prójimo, dejar de lado el pesimismo y convertirse en una fuente de esperanza para quienes los rodean, llamó el padre Claudio.
Monclova, Coah.- A practicar el amor al prójimo, dejar de lado el pesimismo y convertirse en una fuente de esperanza para quienes los rodean, llamó el padre Claudio Longoria, durante la homilía dominical celebrada en la parroquia Santiago Apóstol, donde recordó que el amor a Dios debe reflejarse en las acciones cotidianas y en la manera de tratar a los demás.
Durante su mensaje, el sacerdote destacó que los dos principales mandamientos de la fe católica son amar a Dios con todo el corazón, el alma y la mente, así como amar al prójimo como a uno mismo, principios que, señaló, constituyen la base de la vida cristiana.
Explicó que palabras tan sencillas como «por favor» y «gracias» van más allá de las normas de educación, pues representan una oportunidad para demostrar el amor, el respeto y la consideración hacia otras personas.
Asimismo, recordó la enseñanza de Jesucristo sobre el perdón, al señalar que no basta con perdonar siete veces, sino hasta setenta veces siete, como una invitación a mantener un corazón dispuesto a comprender las debilidades de los demás y reconocer sus virtudes.