El fraile, originario de Guadalajara, señaló que incluso allá se dice de broma que las casas de los abuelitos que antes se llenaban de nietos, ahora se llenan de animales.
Monclova, Coah.- Ni la lluvia impidió que niños, niñas, jóvenes y familias enteras trajeran a sus perros, gatos y hasta un gallo a bendecir al templo de San Francisco de Asís, en el corazón de Monclova, sector El Pueblo.
Ahí, Fray Efrén de la Torre Torres hizo un llamado a no cometer el error de tener "perrijo" o "gatijo".
"A lo poquito que uno ha ido aprendiendo en 65 años de edad, ha habido, no sé dónde sea el origen de la influencia, de no tener familia, no tener hijos. Y como consecuencia, en la gente está surgiendo por la necesidad de tener hijos por naturaleza, están cubriendo esa necesidad con animales", dijo.
El fraile, originario de Guadalajara, señaló que incluso allá se dice de broma que las casas de los abuelitos que antes se llenaban de nietos, ahora se llenan de animales.
"Hay casas solas de las abuelitas que están llenas hasta de cinco perros, 10, 15 gatos. Mis hermanos, por ejemplo, en mi casa han juntado hasta ahorita cinco gatos y cinco perros", contó.
Advirtió que esta nueva subcultura está generando fenómenos como los "therian".
"¿Cómo es posible que un adolescente, un jovencito se le meta la idea de que es un animal? Yo esperemos que eso no sea una secuencia donde nos lleve a cosas peores. Son avisos o son síntomas de que algo está pasando", dijo.
Llamó a recomponer el tejido social y regresar al origen.
"Yo insisto en que cometimos un error en decidir o inculcarnos desde los medios más fuertes de información, gobierno, instituciones, el no tener hijos. Creo que eso es un error que se va a pagar grave. Cuando veas las barbas de tu vecino rasurar, pon las tuyas a remojar. Está Europa, Dinamarca, Alemania, Francia, que están solicitando de otros países a que vengan a poblar porque ellos se están muriendo", advirtió.
¿Por qué se bendicen los animales?
Fray Efrén explicó que San Francisco fue admirador de las alondras y en varios pasajes de su vida, cuando la gente no le creía al hablar de Jesucristo y de la Santísima Trinidad, decía: "Si ustedes no me creen, los animales sí me van a creer".
Relató que en una ocasión le habló a los pájaros que estaban en un árbol y dejaron de cantar para atenderlo, y en otra, cerca del mar, los peces salieron a flote para escucharlo. Lo mismo pasó con San Antonio de Padua.