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La voz que venció al miedo

La primera vez que Humberto Sarabia decidió cantar en los camiones -hace 3 años-, le temblaban las piernas.

La primera vez que Humberto Sarabia decidió cantar en los camiones -hace 3 años-, le temblaban las piernas.
Humberto Sarabia Cantante.
REDACCIÓN
ZOCALO | MONCLOVA
06-27-2026
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Monclova, Coah.- La primera vez que Humberto Sarabia decidió cantar en los camiones -hace 3 años-, le temblaban las piernas. Pidió permiso al chofer de la ruta Del Río para subir y se lo concedió.

Se acompañó con una pequeña grabadora y armado de valor soltó la voz que recorrió los pasillos de la unidad, donde iban sentados trabajadores, amas de casa, estudiantes y o niños.

Temas del género regional mexicano salieron de su garganta, “Los Laureles”, “Árboles de la Barranca” y canciones que hizo inolvidables Juan Gabriel, dominaron el ruido del motor y el viento, mientras cantaba, lo iba invadiendo la energía musical con la que creció y al final llegaron algunos aplausos y el apoyo monetario. Él tenía 21 años.

Empezaba entonces su carrera en Psicología Humanista en el Insunte, donde recibió como parte de su formación terapia psicológica que lo hizo cobrar valor para iniciarse en una carrera que le apasiona y en que poco a poco se ha dado a conocer. Será invitado especial en las actividades del “Pride Mva 2026” como estrella en ascenso y miembro destacado de la Comunidad LGBT.

ZÓCALO: Humberto Sarabia, tienes 24 años, eres estudiante de Psicología Humanista en el Insunte, ¿Cómo es que te surge pues, esta intención de cantar, desde cuándo cantas?

HS: Canto desde pequeño, tendría como 7 u 8 años, yo me acuerdo que mi mamá y mi tío cantaban y el papá de mi abuelo cantaba y se dedicaba a esto, pero no crecí en un ambiente como que con la música a nivel profesional. Les gustaba cantar, pero nada más como un gusto, nunca nadie fue así de que dedicarse a esto.

ZÓCALO: ¿Vienes entonces de una familia muy musical?

HS: Cuando yo estaba pequeño los veía que cantaban en karaoke, a mí me gustaba mucho, tengo recuerdos de que cantaba en un rancho con mis familiares y mis familiares me daban dinero, yo les cantaba “Árboles de la Barranca”.

ZÓCALO: Recientemente llevaste tu canto a los camiones, a restaurantes, a fiestas.

HS: Me surgió la necesidad, de ir a cantar a los camiones; primero empecé en los camiones, luego le seguí en otros lugares.

ZÓCALO: ¿Cómo te animaste a cantar en los camiones?

HS: Ahora que empecé la carrera como que me llenó de valor y de hambre de explorar y de saber qué se siente o a ver si voy a poder o no. El hecho de acudir a las terapias psicológicas que me brinda la escuela, fue una herramienta muy fundamental para yo poder hacer lo que estoy haciendo. En la carrera te piden que lleves terapia psicológica para saber cómo estás y ayudarte a que estés mejor.

ZÓCALO: Pero tú, además te estás preparando con clases de música.

HS: Me metí a una escuela de música y a la fecha estoy estudiando vocalización y eso, y sí, empecé de que con los camiones me daba mucho miedo al principio, porque me temblaban las piernas.

ZÓCALO: ¿A qué camión te subiste por primera vez y cómo fue esa experiencia?

HS: Recuerdo que era un camión verde de la ruta Del Río, y yo con mi bocinita, le dije al chofer, “Hola, buenas tardes, ¿me da chance de cantar?.” Y pues como no me veía el instrumento para acompañarme, y las personas que me conocen o que me han visto en el camión, saben que yo ando con una bocinita, algunos me lo permitían y otros me decían que no y yo les decía “Ah, bueno, gracias, Dios te bendiga.”

ZÓCALO: ¿Cómo manejabas el rechazo, cuando te decían que no?

HS: Me sentía un poquito agüitado, pero pues yo decía, “No, pues hay que darle, a lo mejor y ya el siguiente camión, y allí el chofer me dijo que sí, canté y hasta me aplaudía la gente y se siente muy bonito. También me acuerdo que la primera vez que fui, como que Dios me puso una prueba, porque yo estaba con que sí o con que no y con que esto. Acababa de subirme a los primeros tres camiones y empezó a llover como que fuerte. Y yo, “No, ya me voy para mi casa.” Y me estaba yendo bien, o sea, la gente me quería, me aplaudía, me apoyaba con una moneda y decidí que no me iba a regresar a la casa, esperé a que pasara la lluvia y seguí cantando, lo sentí como una prueba de Dios.

ZÓCALO: ¿Superaste esa primera prueba?

HS: Sí, y a partir de ahí empecé a tener más confianza en mí, en mi voz y fue cuando ya empecé a ir a las pulgas, esta experiencia me forjó el carácter, porque también me encontraba con gente con semblante serio y es entendible porque no todos tenemos o podemos tener un buen día; el estrés laboral, las emociones que tenemos en casa. Entonces ya cuando yo estaba cantando trataba de llevarles alegría, gritaba “échele chiquita” y eso como que los animaba. Ya cuando veía que la gente sonreía, yo les decía, “Bueno, quien guste cooperar y si no, muchísimas gracias por escucharme y pues que Dios me los bendiga y que tengan un excelente día”.

ZÓCALO: ¿El hecho de estar cursando tu carrera de psicología te hace entender otras emociones, más allá de juzgar a las personas?

HS: Claro que sí, y más a las a las personas adultas que no tienen esta facilidad por cuestiones pues ya socioculturales, el pensar que una terapia psicológica es mala por sus creencias arraigadas, y al final del día todos tenemos creencias muy diferentes.

Canciones de antaño

A pesar de su juventud, a Humberto Sarabia le gusta cantar temas de Juan Gabriel, José José, José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán, música que escuchaba desde sus primeros años de sus abuelos. En su familia, más que escuchar música es acompañarse con el karaoke y entonar temas de los grandes del regional mexicano, allí casi todos cantan.

“También me dieron ganas de conocer el pasado en cuanto a la cultura musical de México y pues es una joya y no hay que dejar morir esta esta música porque son canciones que dicen cosas muy bonitas y que te llegan y que son pues patrimonio cultural”, expresa.

Una ‘salida de clóset’ natural

El próximo viernes 26 de junio será invitado especial para cantar a la Comunidad LGBT con motivo de sus festejos anuales, en un bar donde serán coronados los reyes de este grupo, donde prepara un repertorio dedicado a los integrantes.

Expresó que se identifica abiertamente gay, y explica que siempre se asumió como género femenino. El hecho de que en su familia haya más integrantes de la comunidad LGBT ayudó, y realmente se tenía una mentalidad abierta para cuando él asumió su verdadera identidad, por lo cual se considera afortunado.

“Sinceramente yo desde muy pequeño, yo tenía como unos 10 años cuando me acerqué con mi mamá y le dije cómo me sentía, que me gustaban los niños, eso es algo con lo que yo nací. Yo recuerdo que me llamaban la atención las personas del mismo sexo, y eso le dije a mi mamá porque con ella siempre he tenido una relación muy bonita, de mucha confianza, y nos contamos todo”, externó.

“Yo le dije; mamá pues tengo que decirte algo, y cuando le dije que me gustaban los niños, me respondió que ya lo sabía, pero estaba esperando a que yo se lo dijera”, agrega.

Esta validación emocional de la que disfrutó en su familia, el saberse amado y admirado le creó una mentalidad fuerte y una seguridad con la que transitó en sus diferentes etapas de vida, no recuerda haber sido víctima de bullying en la escuela, aunque tampoco tejió lazos en la primaria, mientras que en secundaria, preparatoria y universidad tuvo más desenvolvimiento social, con más amigos.

Comparte que su experiencia en revelar su identidad no suele ser la misma que enfrentan otros miembros de la comunidad LGBT, quienes creen que serán rechazados y caen en adicciones o depresión.

“La seguridad te forja la familia, porque la seguridad y el amor propio se forman desde la casa y desde cuando estamos chiquitos. Desde cuando estamos bebés, el abrazo, el beso, el eres hermoso, tú puedes alcanzar lo que tú quieras”, mencionó.

Humberto Sarabia empieza a aplicar además su carrera como psicólogo humanista y a ofrecer consejería psicológica, para ayudar a las personas a resolver sus problemas emocionales. Siempre ofrece la recomendación de demostrar el amor, sobre todo de los padres a los hijos desde que nacen, para que tengan bases como fortaleza, autoestima y seguridad.

“Hasta en lo negativo hay cosas positivas y trato claro de de ver el amor del de la gente, el amor de las personas y no enfocarme tanto en lo negativo, porque claro que se me han presentado con cosas negativas, pero al final de cuentas siempre tienes que aprender algo de todo, y recordar que. todos cambiamos todos los días, o sea, no somos la misma persona, porque constantemente estamos evolucionando”, concluyó.

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