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‘La esperanza nunca muere’: la búsqueda de una madre que lleva 18 años sin descanso

María de la Luz López Castruita, conocida como "Lucy", integrante del colectivo Búsqueda Nacional en Vida por Desaparecidos, recorre Coahuila buscando a otros desaparecidos sin dejar nunca de buscar a la suya.

María de la Luz López Castruita, conocida como
Nadia Betancourt
ZOCALO | MONCLOVA
09-25-2026
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Monclova, Coah.- María de la Luz López Castruita, conocida como "Lucy", integrante del colectivo Búsqueda Nacional en Vida por Desaparecidos, recorre Coahuila buscando a otros desaparecidos sin dejar nunca de buscar a la suya, su hija Irma Claribel Lamas López, desaparecida el 13 de agosto de 2008 en Torreón, cuando tenía apenas 17 años.

Según el relato de Lucy, todo comenzó con una traición cercana, una amiga de su hija la convenció de acompañarla a una discoteca en Saltillo, con la promesa de que ahí se presentaría Caifanes, el grupo musical favorito de la joven.

Irma Claribel salió de casa esa noche y nunca volvió. "Fue enganchada", dice Lucy, una palabra que repite con la fuerza de quien ha aprendido a nombrar el dolor con precisión, después de años de buscar respuestas.

Lucy cuenta que, cuando su hija desapareció, las autoridades ni siquiera las recibían. Fue ella misma quien indagó y llegó a una conclusión: la amiga que se llevó a Irma Claribel era sobrina de un diputado de Torreón.

La joven fue investigada, pero nunca declarada culpable. "Yo lo sabía bien que era la culpable, no porque se me puso nada más, sino por mis propias investigaciones", afirma.

Reconoce que, con el paso de los años, dieciocho ya, muchas líneas de investigación se han perdido, aunque señala que hoy las instituciones responden de otra manera a las familias.

Ese dolor personal la convirtió en coordinadora de un colectivo que hoy recorre el centro y norte de Coahuila en una jornada de "búsqueda en vida".

Lucy explica que su historia no se queda en el silencio, la comparte públicamente en cada jornada como advertencia, con la esperanza de que otras familias puedan evitar lo que ella vivió.

"Conforme a nuestras experiencias es como queremos evitar que haya más desapariciones", dice.

A pesar de los años transcurridos, Lucy asegura que no ha perdido la esperanza de encontrar a su hija, hoy de 35 años.

Esa misma fe, dice, es la que sostiene a las decenas de familias que la acompañan en esta jornada, donde ya suman ocho posibles positivos. "La esperanza nunca muere", repite. "Si no es para mí, es para otras personas."

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