esta costumbre comenzó con la colocación de flores y coronas sobre las sepulturas, pero con el paso del tiempo él y su hermano decidieron incorporar nuevos elementos para hacer más especial el homenaje.
MONCLOVA, COAH.- Entre flores, fotografías, figuras y adornos, Antonio Edgardo Chan Martín y su familia mantienen viva una tradición que durante aproximadamente 20 años les ha permitido recordar y honrar a sus seres queridos en el panteón, donde cada Día de Muertos transforman el espacio familiar en un lugar lleno de color y recuerdos.
En el altar descansan cuatro integrantes de su familia: un tío abuelo, su abuela, su madre Gloria Rosalba y su padre Antonio Chancet, quien falleció hace casi tres años a causa de un infarto.
Antonio explicó que esta costumbre comenzó con la colocación de flores y coronas sobre las sepulturas, pero con el paso del tiempo él y su hermano decidieron incorporar nuevos elementos para hacer más especial el homenaje. Este año, por ejemplo, agregaron alebrijes y otros adornos que se suman a los recuerdos familiares.
La decoración también representa una forma de conservar los gustos de sus padres, quienes disfrutaban mucho de la jardinería y las plantas. Por ello, las flores y los elementos naturales han sido parte fundamental de cada visita.
Recordó que su padre era originario de Mérida, Yucatán, y llegó a Coahuila para trabajar como maestro, después de concluir sus estudios en la Normal Superior. Fue enviado inicialmente a Ocampo y posteriormente a Ciénegas, donde formó su familia y construyó una vida en la región.
De su madre recordó especialmente su fe católica y la manera en que organizaba rosarios para los vecinos de la colonia. También evocó las serenatas con mariachi, los arreglos florales y las reuniones familiares que realizaban cada año para celebrar su vida.
Aunque ahora utilizan principalmente flores artificiales y adornos simbólicos, Antonio señaló que cada año buscan agregar algo nuevo, pensando en lo que podría representar mejor a sus padres y los recuerdos que conservan de ellos.
Con emoción, expresó sentirse orgulloso de la familia que construyeron sus padres y de la unión que mantuvieron entre sus hijos. Para él, regresar al panteón no significa solamente visitar una sepultura, sino mantener presente la historia de quienes estuvieron a su lado durante toda su vida.
Así, entre fotografías, flores y nuevos detalles, la familia convierte cada Día de Muertos en una oportunidad para recordar que el cariño por quienes ya partieron también se mantiene vivo a través de las tradiciones.