El vicario Isaac Cortez, invitó a los fieles a reflexionar sobre la importancia de encontrar el verdadero descanso del alma
Monclova, Coah.- Durante la homilía dominical celebrada en la parroquia Santiago Apóstol, el vicario Isaac Cortez, invitó a los fieles a reflexionar sobre la importancia de encontrar el verdadero descanso del alma a través del conocimiento de Dios y el seguimiento de Jesucristo, en un mundo cada vez más marcado por el ruido, la prisa y el cansancio.
Al dirigirse a los asistentes, el sacerdote explicó que con este domingo inicia el discurso parabólico del Evangelio de San Mateo, una serie de enseñanzas que durante las próximas semanas profundizarán en las parábolas del Reino de los Cielos y en la manera en que los cristianos están llamados a construirlo mediante sus palabras y obras.
Durante su mensaje, señaló que el Evangelio presenta dos caminos fundamentales para alcanzar la paz interior: conocer a Dios y seguir a Cristo.
“El corazón humano es capaz de conocer a Dios. Para alcanzar el descanso del alma necesitamos acercarnos a quien nos creó por amor y seguir a quien nos salvó, que es Jesucristo”, expresó.
El vicario recordó las palabras de San Agustín, quien afirmaba que el corazón del hombre no encuentra descanso hasta llegar a Dios, y explicó que la fe también implica buscar comprender los designios del Señor con un corazón sencillo y humilde.
Lamenta ‘cultura del cansancio’
Asimismo, exhortó a los creyentes a buscar la verdad, ya que, dijo, esta ilumina el camino y permite caminar hacia la santidad, meta a la que todo cristiano está llamado.
Isaac Cortez, también reflexionó sobre el estilo de vida que actualmente enfrenta la sociedad, señalando que el exceso de actividades, la constante conexión con la tecnología y la falta de espacios de silencio han provocado una auténtica “cultura del cansancio”, donde incluso el descanso físico resulta insuficiente para recuperar la paz interior.
Explicó que, aunque el cuerpo necesita dormir para recuperarse, el espíritu también requiere momentos de encuentro con Dios, recordando que en las Sagradas Escrituras el Señor suele manifestarse en el silencio, como ocurrió con el profeta Elías, quien escuchó la voz de Dios en una brisa suave.
“Vivimos rodeados de ruido y muchas veces no nos damos la oportunidad de escucharnos a nosotros mismos. Si no aprendemos a guardar silencio, difícilmente podremos entregar nuestras cargas al Señor”, señaló.