Ayer el primer contagio fue detectado en Pryor, Texas
Monclova, Coah.- La detección de un nuevo caso de gusano barrenador en el estado de Coahuila encendió las alertas sanitarias en Estados Unidos, luego de que autoridades de ese país confirmaran que el parásito fue localizado a menos de 40 kilómetros de la frontera, y ayer el primer contagio fue detectado en Pryor, Texas.
Apenas la semana pasada ocurrió el hallazgo de un caso en una cabra de cinco años y fue dado a conocer por la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, quien advirtió sobre el riesgo que representa la expansión de esta plaga para la industria ganadera y cárnica de su país.
Las autoridades estadounidenses consideran que la cercanía del caso incrementa la amenaza para los productores pecuarios de Texas y otras entidades fronterizas, que desde hace más de un año mantienen vigilancia sobre el avance del gusano barrenador a través del territorio mexicano.
Devoran al ganado desde adentro
El parásito, conocido por alimentarse de tejido vivo, afecta principalmente a animales de sangre caliente. Sus larvas penetran heridas abiertas y consumen la carne de sus huéspedes mientras estos permanecen vivos, provocando graves daños e incluso la muerte de los animales cuando no reciben tratamiento oportuno.
Durante una conferencia telefónica con periodistas, Rollins subrayó la gravedad de la situación. “No hay duda de que se trata de una amenaza muy, muy grave para nuestro ganado”, expuso al tiempo que reiteró la preocupación de las autoridades sanitarias estadounidenses por el avance de la plaga hacia el norte del continente.
La detección en Coahuila ocurre pocos días después de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos informara sobre otro caso en una oveja joven localizada en territorio mexicano a menos de 50 kilómetros de la frontera común, que se extiende por más de 3 mil kilómetros entre ambos países.
Especialistas advierten que una eventual propagación del gusano barrenador hacia Estados Unidos podría generar importantes consecuencias económicas. Tan solo para Texas, las pérdidas potenciales podrían alcanzar los mil 800 millones de dólares debido al impacto sobre la producción ganadera y las actividades relacionadas con la industria pecuaria.
Podría incrementarse el precio de la carne
Además de los daños directos al ganado, la reducción en la oferta de reses podría repercutir en el mercado estadounidense mediante incrementos en los precios de la carne de res, afectando tanto a productores como a consumidores.
La preocupación también se mantiene en México, donde recientemente las autoridades federales han reforzado las medidas de vigilancia zoosanitaria. En las últimas semanas se han confirmado nuevos casos en distintas entidades del país, lo que ha llevado al gobierno federal a plantear estrategias de control más estrictas, incluyendo acciones para reforzar la supervisión de importaciones de ganado procedente de Centroamérica.