“El Morín”, delgado, con una gorra despintada por el sol y conocido por limpiar vidrios en el bulevar Pape, se detuvo al escuchar la música. Sonrió y, sin pensarlo demasiado, decidió sumarse a la escena.
Monclova, Coah.- La bocina sonaba con consignas y música de protesta. Bajo el puente del IMSS, trabajadores de la Clínica 7 sostenían pancartas con la exigencia de un “salario justo”.
Y, de pronto, el ritmo cambió.
“El Morín”, delgado, con una gorra despintada por el sol y conocido por limpiar vidrios en el bulevar Pape, se detuvo al escuchar la música. Sonrió y, sin pensarlo demasiado, decidió sumarse a la escena.
No llevaba pancarta. Llevaba ganas de bailar.
Se metió al centro del círculo, levantó los brazos y comenzó a zapatear. Una, dos vueltas y un brinco bastaron para llamar la atención. Los celulares comenzaron a grabarlo y algunos trabajadores, que minutos antes gritaban “¡Abrazos al narco y al sector salud madrazos!”, terminaron entre risas y aplausos.
Fueron apenas 30 segundos de alegría en medio de una mañana marcada por los reclamos, las exigencias por la falta de medicamentos, camillas y personal, y la incertidumbre sobre las condiciones en las que se brinda atención a los derechohabientes.
Mientras los trabajadores exigen un aumento salarial del 10 por ciento y mejores condiciones laborales, “El Morín” tiene otras preocupaciones cotidianas: conseguir una moneda para salir adelante.
Pero este lunes, en las inmediaciones de la Clínica 7 del IMSS, su baile se convirtió en una pausa inesperada en medio de la protesta.
Por unos segundos, las consignas quedaron en segundo plano y las sonrisas ocuparon el lugar de los reclamos. Sin pancartas ni discursos, “El Morín” terminó protagonizando uno de los momentos más espontáneos de la jornada.