Afirma líder obrero que una firma vale más que el sustento de miles de trabajadores
Monclova, Coah.- El dirigente del Grupo de Defensa Laboral, Julián Torres Ávalos, calificó como un golpe devastador para la base obrera el hecho de que la subasta de Altos Hornos de México (AHMSA), fuera declarada desierta, dejando en el aire el pago de salarios y prestaciones de más de 14 mil familias.
Tras confirmarse que la falta de acuerdos entre acreedores frenó la venta de los activos, Torres Ávalos señaló que el ánimo en la región es de profunda desolación, pues se visualizaba este proceso como la salida definitiva a tres años de parálisis financiera y operativa.
“Regresamos a Monclova con las manos vacías y el corazón pesado, pero la lucha no termina aquí; es indignante que la falta de una firma valga más que el sustento de miles de trabajadores”, afirmó.
El líder laboral tras conocer el veredicto en la Ciudad de México, Torres Ávalos, explicó que aunque la comisión acudió con la esperanza de un cierre positivo, la negativa de ciertos acreedores garantizados bloqueó la posibilidad de que los inversionistas finales concretaran su interés, provocando que la Jueza del Concurso Mercantil suspendiera la operación de tajo.
Dijo que el estancamiento del proceso legal responde a que no se alcanzó el consenso necesario exigido por la Ley de Concursos Mercantiles para validar la enajenación de los bienes.
“Ante este vacío de poder y capital, la autoridad judicial ha otorgado un margen de 20 días naturales para que el Síndico presente un esquema de reestructura que resulte más atractivo y menos burocrático.
Sin embargo, para los obreros, cada día adicional representa una carga económica insostenible en una región que depende vitalmente de la siderúrgica”, comentó.
Torres Ávalos, dijo que los obrero están ante un escenario donde la burocracia y los intereses de unos cuantos están secuestrando el futuro de toda una ciudad.
Por último, dijo que la Secretaría del Trabajo también mostró sorpresa ante el colapso de la subasta. A pesar de que el Gobierno Federal ha reiterado su intención de vigilar que se respeten los derechos de los empleados, la realidad inmediata para los trabajadores es volver a un estado de espera e incertidumbre, aguardando que la próxima convocatoria logre finalmente destrabar el conflicto que mantiene a la acerera en silencio.