Sacó a la luz las condiciones de precariedad bajo las cuales han trabajado los empleados en los últimos años
Monclova, Coah.- La renuncia de Mónica Elizondo, ex directora de Recursos Humanos, destapó la realidad interna para quienes sostienen la planta, que ha sido de austeridad extrema y sacrificio.
La carta con la que anunció su salida de la empresa, sacó a la luz las condiciones de precariedad bajo las cuales han trabajado los empleados en los últimos años.
Elizondo relata cómo la falta de energía eléctrica obligó al personal de vigilancia a cumplir turnos nocturnos completamente a oscuras.
Además, parte del personal esencial ha permanecido durante meses laborando sin recibir remuneración económica alguna e incluso, sumando más de medio año sin cobertura de seguridad social.
Sostenidos por la esperanza de reactivación
A pesar del entorno adverso, el personal se ha mantenido en sus puestos con la expectativa de que el proceso concursal culmine con la venta y reactivación productiva de la siderúrgica.
La exdirectiva reconoció la resiliencia y lealtad de los trabajadores, señalando que gracias a su esfuerzo sin cobro se ha logrado preservar en buen estado los equipos e instalaciones que hoy se pretenden subastar.
Durante los últimos cuatro años de crisis, el área de Recursos Humanos gestionó la desvinculación de más de 3,000 trabajadores. De ellos, alrededor de 2,000 lograron pactar convenios de terminación laboral.
A quienes tomen las riendas de la empresa en una eventual compra, los excolaboradores les recuerdan que el recurso humano de AHMSA representa un activo altamente capacitado y leal, listo para volver a poner en marcha lo que alguna vez fue la siderúrgica integrada más consolidada de Latinoamérica.
Despidos
En los últimos cuatro años, el área de Recursos Humanos desvinculó a más de 3,000 personas, de las cuales 2,000 lograron firmar un convenio de terminación para cerrar su ciclo legal y emocional.
Con las uñas
Difíciles condiciones de trabajo en la etapa reciente de la empresa, mencionando jornadas largas, falta de energía eléctrica que obligaba a los guardias de seguridad a realizar sus turnos nocturnos a oscuras, y meses de labor sin recibir remuneración ni seguridad social.