El adulto mayor solicitó un trabajo u oficio para ganarse la vida dignamente, aunque reconoció que, a su edad, es difícil.
Monclova, Coah.- “Si Dios me da a mí algo de comer y queda, yo les doy; todo ser viviente lo que busca es alimentarse. Comparto de lo que busco en la basura y de lo que me da la gente buena”, comentó Don Manuel de Jesús, quien sumó los primeros cuatro meses como indigente.
El hombre de 78 años de edad pernocta en las bancas debajo del puente vehicular de la Clínica 7 del IMSS, pues aseguró tener familia, hijos que no lo ven y una esposa que lo maltrata y le quita su pensión del adulto mayor.
“No tengo casa, sí tengo hijos, pero no me ven. Antes vivía por allá por Las Moritas, pero la señora es demasiado mala conmigo, me maltrata mucho, me quita la pensión, es mala; solo me procura cuando voy a cobrar”, dijo, visiblemente afligido, Don Manuel de Jesús.
Mientras alimentaba a las palomas, en las inmediaciones de su nuevo hogar, donde se le encuentra, el adulto mayor solicitó un trabajo u oficio para ganarse la vida dignamente, aunque reconoció que, a su edad, es difícil.
“Fíjese que he comprobado que hay mucha gente muy buena, porque cuando me cala el hambre yo pido para completarme el alimento. Así como hay gente muy mala, hay más buena. A mi edad no se consigue un trabajo y, así como yo, hay mucha gente en la indigencia; para donde quiera que voltee verá gente pidiendo”, comentó Manuel de Jesús.