La operación del Centro Estatal de Salud Mental (Cesame) en la ciudad, marcará un gran avance en el tratamiento de adicciones.
Monclova, Coah.- La operación del Centro Estatal de Salud Mental (Cesame) en la ciudad, marcará un gran avance en el tratamiento de adicciones, al absorber aquellos casos críticos que actualmente superan la capacidad técnica y clínica de las instituciones locales, según reveló el pastor Valentín Bustos Cabrera, director del Centro de Rehabilitación “Fe, Esperanza y Amor”.
El dirigente explicó que la complejidad de las patologías actuales, detonadas principalmente por el consumo de sustancias sintéticas, ha creado una brecha que los centros tradicionales no pueden cerrar sin apoyo médico especializado.
“Llega un momento en que la voluntad y el acompañamiento espiritual o terapéutico no son suficientes, porque el daño neurológico exige una intervención clínica de tercer nivel que sólo una institución como el Cesame puede otorgar de manera integral”, afirmó.
Bustos Cabrera explicó que esta transición en el modelo de salud pública responde a un diagnóstico crudo sobre la realidad juvenil en la región, donde el uso de drogas como el fentanilo, ha derivado en trastornos psicóticos y daños permanentes.
“La infraestructura de los centros de rehabilitación convencionales tiene límites claros; no somos hospitales psiquiátricos y hoy más que nunca necesitamos ese puente profesional para canalizar a quienes presentan afectaciones mentales avanzadas”, comentó.
Explicó que la estrategia, que cuenta con el respaldo del gobernador Manolo Jiménez Salinas y el alcalde Carlos Villarreal Pérez, busca establecer un protocolo de referencia inmediata para que ninguna familia se quede sin alternativas cuando el proceso de rehabilitación estándar se vea rebasado.
“Este proyecto no sólo es una obra de infraestructura, es un salvavidas para las familias que han agotado sus recursos intentando tratar crisis que son estrictamente médicas y psicológicas”, puntualizó.
Bustos Cabrera instó a la comunidad a ver en el Cesame un aliado estratégico que fortalecerá el tejido social de Monclova, permitiendo que las organizaciones de la sociedad civil se concentren en la reinserción social, mientras el Estado garantiza la estabilidad clínica de los pacientes más vulnerables.