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AHMSA fue un oasis en la región: Luis Carlos Talamantes

AHMSA fue mucho más que una empresa: fue el motor económico y social de la región

AHMSA fue mucho más que una empresa: fue el motor económico y social de la región
Las familias acudían a convivir al Río Monclova.
Silvia Mancha
ZOCALO | MONCLOVA
08-12-2026
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Monclova, Coah.- Para el coordinador de la Unidad Norte de la Universidad Autónoma de Coahuila, Luis Carlos Talamantes, hablar de la historia reciente de Monclova es hablar necesariamente de Altos Hornos de México.

Recuerda que durante décadas AHMSA fue mucho más que una empresa: fue el motor económico y social de la región.

“AHMSA era la panacea para todos nosotros. Era un oasis”, afirma.

Incluso recuerda que durante una época la empresa proporcionaba electricidad a Monclova y participaba en servicios que hoy corresponden a otras instituciones.

Durante los 38 años que trabajó en AHMSA, Talamantes fue testigo de importantes etapas de expansión. Le tocó participar en el crecimiento del área de perfiles pesados, el nacimiento de las vigas estructurales y posteriormente la creación de nuevas plantas y procesos.

También recuerda las condiciones laborales que permitieron a miles de familias construir un patrimonio.

“Era una bendición. AHMSA daba de las mejores prestaciones”, señala.

Para él, aquella época de prosperidad no sólo benefició a los trabajadores, sino que permitió que alrededor de la acerera surgieran talleres, proveedores, comercios e industrias que terminaron formando un importante tejido económico para Monclova.

Una escuela de vida

Su paso por AHMSA también estuvo marcado por retos. Al llegar, fue asignado a un departamento donde eran enviados trabajadores considerados problemáticos o que no tenían derecho a ciertos bonos de producción.

Aquella experiencia, reconoce, fue una de las mayores escuelas de su vida.

Tuvo que aprender de mecánica, soldadura, hidráulica, grúas y otras áreas para sacar adelante el trabajo cuando las circunstancias lo exigían.

“Ahí aprendí de todo. No había otra”, recuerda.

Con esfuerzo y preparación fue ascendiendo hasta ocupar puestos de gran responsabilidad.

Después de 38 años de servicio se retiró de AHMSA. Su intención era descansar, aunque reconoce que la presión de los últimos puestos había sido enorme, con jornadas prácticamente de 24 horas y disponibilidad permanente.

Una acequia atravesaba la ciudad.

 

De trabajador de AHMSA a formador de generaciones

Después de su trayectoria en la acerera, su vida continuó ligada a la educación superior. Actualmente suma alrededor de 46 años dentro de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Desde esa posición también ha visto transformarse a los jóvenes monclovenses.

Recuerda que en décadas pasadas muchos estudiantes ingresaban a la universidad con un objetivo muy claro: obtener un título que les permitiera entrar a AHMSA y ascender dentro de la empresa.

Hoy, dice, las aspiraciones son distintas.

La tecnología ha cambiado la forma de estudiar, relacionarse y buscar oportunidades, aunque considera que también representa un reto para las nuevas generaciones.

“Así como la ciudad cambió, el monclovense también ha cambiado. Totalmente”, señala.

Para Talamantes, la universidad ha sido fundamental en el desarrollo de Monclova. Asegura que muchos de los actuales gerentes, superintendentes y responsables de empresas de la región son egresados de las instituciones educativas locales.

El gran reto: generar oportunidades

Después de la crisis de AHMSA, Talamantes considera que Monclova enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: generar suficientes empleos para sus jóvenes.

Su propuesta es clara: desarrollar parques industriales, atraer nuevas inversiones y generar condiciones para que las nuevas generaciones puedan quedarse en la ciudad.

“Necesitamos tener más industria, necesitamos tener más oportunidades para los jovencitos”, afirma.

Reconoce que algunos jóvenes han tenido que emigrar a Saltillo, Monterrey y otras ciudades para encontrar oportunidades acordes con su preparación.

“Lo que nos duele es que estamos exportando cerebros”, lamenta.

Sin embargo, también observa señales positivas ante la llegada de nuevas inversiones y los esfuerzos por preparar a los jóvenes para las industrias que buscan instalarse en la región.

"AHMSA era la panacea para todos nosotros. Era un oasis (…) Así como la ciudad cambió, el monclovense también ha cambiado. Totalmente". Luis Carlos Talamantes Arredondo, Coordinador de la UAdeC Unidad Norte.

 

‘AHMSA ya no volverá a ser lo que fue’

Sobre el futuro de Altos Hornos de México, Talamantes es realista. Aunque conserva cierta esperanza, considera prácticamente imposible que la empresa vuelva a ser el gigante industrial que conoció.

“AHMSA no la vas a ver a lo que fue. Imposible”, sostiene.

Explica que la empresa requeriría inversiones enormes para recuperar sus antiguas capacidades y que las condiciones actuales de las minas y de la infraestructura hacen todavía más complejo ese proceso.

Sin embargo, destaca que la industria metalmecánica que nació alrededor de AHMSA ha sobrevivido y continúa generando empleos.

Por ello, reconoce a los empresarios locales que, pese a la crisis, no abandonaron la ciudad.

“Yo me quito el sombrero con los industriales para agradecerles que no dejaron morir a Monclova”, expresa.

Una ciudad que todavía puede despertar

Después de 49 años de vivir en Monclova, Talamantes tiene claro lo que más le enorgullece: una ciudad que le permitió formar una familia, construir una casa, desarrollar una carrera y sentirse parte de ella.

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